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SALMOS DE SALOMÓN


1 Clamé al Señor en mi angustia extremada, a Dios cuando me asaltaron los pecadores. 2 De repente oí fragor de guerra ante mí. [Me dije]: el Señor me escuchará porque soy justo de verdad. 3 Pensaba en mi corazón que era justo de verdad, porque me veía floreciente y era rico en hijos. 4 Su riqueza se repartía por toda la tierra, y su gloria hasta los confines de la tierra. 5 Se elevaron hasta los astros; dijeron: No caeremos. 6 Rodeados de riquezas se comportaron arrogantemente, y nada soportaron. 7 Pecaban a escondidas, pero yo no lo sabía.
8 Sus iniquidades superaban las de los gentiles que les precedieron, profanaron repetidamente el santuario del Señor.
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1 Henchido de orgullo, el pecador derribó con su ariete los sólidos y Tú no lo has impedido. [muros, 2 Subieron a tu altar pueblos extranjeros, lo pisotearon orgullosamente con sus sandalias. 3 Porque los hijos de Jerusalén han mancillado el culto del Señor, profanaron con sus impurezas las ofrendas a la divinidad. 4 Por ello ha dicho Dios: Arrojadlas lejos de mí; en ellas no me complazco. 5 La hermosura de su gloria nada fue ante Dios, El la despreció totalmente. 6 Sus hijos e hijas son arrastrados en penosa esclavitud, sellado está su cuello, marcado entre los gentiles. 7 Según sus pecados les retribuyó Dios, por eso los entregó en manos de los vencedores.
g Apartó su rostro para no apiadarse de ellos, del joven, del anciano, de los hijos... de todos a la vez, para no escucharlos, porque todos a una obraron mal. 9 El cielo se irritó, y la tierra los aborreció, porque ningún hombre había procedido como ellos. 10 Entonces reconoció la tierra que tus sentencias son justas, oh Dios. 11 Expusieron a los hijos de Jerusalén al ludibrio por sus fornicatodos los caminantes entraban allí a la luz del día. [dones; 12 Bromeaban con sus iniquidades según las iban perpetrando, a la luz del día exhibían sus impiedades. 13 Las hijas de Jerusalén son impuras según tu sentencia, porque se mancillaron en promiscuas uniones; 14 mi corazón y mis entrañas sufren por ello. 15 Yo reconozco tu justicia, oh Dios, con sencillo corazón, porque tu gracia, oh Dios, se muestra en tus sentencias. 16 Porque retribuíste a los pecadores según sus obras, según sus pecados, graves en extremo. 17 Desvelaste sus pecados para que resplandeciera tu sentencia, borraste su memoria de la tierra. 18 Dios es juez justo y no hace distinción de personas. 19 Afrentaron los gentiles a Jerusalén con sus pisadas, afearon la belleza de su trono glorioso.
20 Se cubrió de saco en vez de atuendo esplendoroso, puso una cuerda en torno a su cabeza en vez de una corona. 21 Se despojó de la mitra gloriosa con la que Dios le había tocado, deshonrados yacen sus adornos, arrojados a tierra. 22 Lo vi e imploré al Señor con estas palabras: Basta, Señor, de hacer pesar tu mano sobre Jerusalén, condu[ciendo contra ella a los gentiles. 23 Porque la han maltratado y no escatimaron su rabia ni su ira [furibunda. Acabarán con ella, si Tú, Señor, no los rechazas airado. 24 Porque no obraron por celo, sino por pasión; para verter su ira contra nosotros, expoliándonos. 25 No tardes, oh Dios, en devolver el mal sobre sus cabezas, para trocar en deshonra el orgullo del dragón. 26 No esperé mucho tiempo a que Dios mostrara su insolencia degollada en las colinas de Egipto, despreciada como lo más baladí del mar y de la tierra. 27 Su cadáver era mecido por las olas con gran ignominia, no había quien lo enterrase, porque El lo aniquiló vergonzosamente. 28 No reflexionó que era sólo un hombre, no había pensado en el final. 29 Habló así: Soy el dueño del mar y de la tierra; pero no cayó en la cuenta de que Dios es el Grande, el Fuerte, por su tremendo poderío. 30 El es el rey de los cielos, el que juzga a reyes y príncipes. 31 El me eleva a la gloria y sume a los orgullosos en eterna y deshonrosa perdición, porque no le conocieron. 32 Mas ahora, grandes de la tierra, considerad la sentencia del Señor, porque es un rey grande y justo quien juzga lo que hay bajo 33 Alabad a Dios los que, sabiamente, sois fieles al Señor, [el cielo. porque su misericordia se pronuncia a favor de los que son 34 para distinguir entre el justo y el pecador, [fieles, y para retribuir a los inicuos por siempre según sus obras, 35 para liberar misericordiosamente al justo de su humillación ante y devolver a éste lo que hizo con el justo. [el pecador, 36 Porque bueno es el Señor para los que le invocan con paciencia, para obrar con sus santos según su misericordia, para que permanezcan siempre ante El llenos de fuerza. 37 Reciba el Señor por siempre las bendiciones de sus servidores.
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Salmo de Salomón sobre los justos
1 ¿Por qué duermes, alma mía, y no alabas al Señor? Entonad un himno nuevo al Dios digno de alabanza. Canta y mantente vigilante en su servicio, porque agradable a Dios es el himno nacido de un buen corazón. 3 Los justos conservan siempre vivo el recuerdo del Señor y reconocen la rectitud de sus sentencias. 4 El justo no se enoja por la reprensión del Señor; su complacencia está siempre en El. 5 El piadoso ha tropezado, pero confiesa que el Señor es justo; cayó, pero considera lo que Dios hará por El, y otea de dónde le vendrá su salvación. 6 La seguridad de los justos procede de Dios su salvador; no se amontonarán en la casa del justo pecados sobre pecados. 7 El justo vigila siempre su casa para erradicar la injusticia que brotó de su caída. 8 Expía su ignorancia con el ayuno y la humildad de su espíritu; entonces el Señor justifica al varón justo y a su casa. 9 Tropezó el pecador y maldijo su existencia, el día de su nacimiento y los dolores de su madre. 10 Acumuló pecado sobre pecado durante su vida; cayó, no se levantará, pues su caída es mala. 11 La perdición del pecador es para siempre, de él no se acordará Dios cuando visite a los justos,
12 ésta es la suerte del pecador para siempre. Mas los que son fieles al Señor resucitarán para la vida eterna, su vida, en la luz del Señor, no cesará nunca.
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Apostrofe de Salomón contra los hipócritas
1 ¿Por qué tú, profano, te sientas en el consejo de los piadosos, si tu corazón está lejos del Señor, si exasperas al Dios de Israel con tus iniquidades? 2 Descomedido en palabras, abundante en gestos más que todos, severo en sus discursos al condenar a los pecadores en el juicio. 3 Su mano, como llena de celo, se levanta la primera contra ellos. Pero él mismo es reo de múltiples pecados y excesos. 4 Sus ojos se posan sobre toda mujer sin distinción; su lengua es mentirosa en los contratos bajo juramento. 5 Por la noche y en lo oculto peca como si Dios no le viera, con sus ojos propone a todas las mujeres perversos contactos; es rápido en entrar en cualquier casa con inocente sonrisa. 6 Castigue Dios a quienes viven hipócritamente entre los justos con la corrupción de su cuerpo y la pobreza en su vida.
7 Desvele Dios la obra de los aduladores; sean objeto de irrisión y ludibrio sus acciones. 8 Proclamen justa los santos la sentencia de su Dios, cuando arranque a los pecadores de la presencia del justo, a los aduladores, que hablan de la Ley con engaño. 9 Sus ojos se fijan en cualquier casa firmemente establecida, como una serpiente, para confundir la sabiduría de su prójimo [con impíos discursos. 10 Sus palabras son sofismas para realizar sus perversos deseos, no se retira hasta que logra dispersar a los justos como huérfanos. 11 Deja desierta la casa por su ilícita apetencia, siembra el engaño con sus palabras, porque no hay quien vea 12 Cuando queda allí ahito de injusticia, [y juzgue. sus ojos se dirigen a otra casa, para corromperla con palabras zalameras; 13 su alma, como el Hades, no se sacia con ello. 14 Señor, sea la deshonra la suerte de los tales, sus idas, entre sollozos, y entre maldiciones sus venidas. 15 Transcurra su vida, Señor, entre dolores, pobreza y estrechez; su sueño, entre penas y su despertar, en angustias. 16 Huya el sueño de sus sienes por la noche, todas las obras de sus manos fracasen en la deshonra; 17 entre en su casa con las manos vacías, falte en su casa todo lo que le daría satisfacción; 18 transcurra su vejez solitaria, sin hijos, hasta la muerte; 19 desgarren las fieras las carnes de los aduladores y los huesos de los impíos queden al sol, deshonrados. 20 Arranquen los cuervos los ojos de los hipócritas, porque asolaron deshonrosamente muchas mansiones y las han reducido a la nada con sus deseos. 21 No se acordaron de Dios, ni lo temieron al obrar de ese modo, irritaron a Dios y lo exasperaron. 22 Que El los borre de la tierra, porque engañaron con sus sofismas las almas inocentes. 23 Felices los que son fieles al Señor en su inocencia. El Señor los salvará de hombres dolosos y pecadores y nos librará a nosotros de todo escándalo impío. 24 Elimine Dios a los que cometen, orgullosos, toda clase de desafueros, porque juez supremo y poderoso es el Señor nuestro Dios por [su justicia. 25 Venga, Señor, tu misericordia sobre todos los que te aman.