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De acuerdo al Sefer Yetzirah, la primera emanación del espíritu de Dios fue el Ruaj (“Espíritu”, “aire”, el “aliento de vida”), el cual produjo fuego. Este fuego en su turno formó el génesis del agua. Estas tres sustancias son la equivalencia a las tres “madres”, y son los elementos con los cuales se ha formado el cosmos.
Texto:
Veintidos Letras Fundamento: Tres madres, Siete Dobles y Doce Elementales. Las
Tres Madres son Aleph, Mem y Shin, que reposan sobre el platillo del mérito y sobre el
platillo del deber, y son mantenidas en equilibrio por el pacto de la lengua. Tres madres:
Aleph, Mem, Shin. La Mem zumba, la Shin silba y la Aleph es el Aliento de aire que
mantiene a las otras en equilibrio.
Tres Madres: Aleph, Mem y Shin. En seis anillos se encuentra oculto y sellado un gran y maravilloso secreto, y de ellas emanan el Aire, el Agua y el Fuego. Ellas han dado nacimiento a los Padres, y los Padres han dado nacimiento a los engendrados.
Tres Madres: Aleph, Mem y Shin. Él las grabó, las talló, las permutó, las pesó y las transformó. Mediante ellas formó Tres Madres en el Universo, Tres Madres en el Año y Tres Madres en el Alma, masculina y femenina.
Tres Madres: Aleph, Mem y Shin, que en el Universo son el Aire, el Fuego y el Agua. Los cielos fueron creados a partir del Fuego; la Tierra fue creada a partir del Agua, y el Aire del Aliento se mantiene entre ambos.
Tres Madres: Aleph, Mem y Shin, que en el año son el Calor, el Frío y lo templado.
El Calor se engendró en el Fuego, el Frío fue engendrado en las Aguas y lo Templado, del Aliento, decide entre ambas.
Tres Madres: Aleph, Mem y Shin, que en el Alma, masculina y femenina, constituyen la Cabeza, el Vientre y el Pecho. La Cabeza fue creada por el Fuego, el Vientre fue creado por las Aguas y el Pecho fue creado por el Aliento, decide entre ambos.
Él hizo la letra Aleph reinar sobre el Aliento. La coronó y la combinó con todas las demás, y con ellas formó el Aire en el Universo, lo templado en el año y el pecho en el Alma: el masculino con Aleph, Mem, Shin y el femenino con Aleph, Shin, Mem.
Él hizo a Mem reinar sobre el Agua. La coronó y la combinó con todas las demás.
Con ellas formó la tierra en el Universo, el Frío en el año y el vientre en el Alma: el masculino con Mem Aleph, Shin y el femenino con Mem, Shin, Aleph.
Él hizo a Shin reinar sobre el Fuego. La coronó y la combinó con todas las demás.
Con ellas formó el cielo en el Universo, el Calor en el Año, y la Cabeza en el Alma: la masculina con Shin Aleph, Mem y la femenina con Shin, Mem, Aleph.
Texto: Las letras construyen y dan vida a la realidad, tal como las “letras” codificadas en el ADN construyen y definen las características del cuerpo vivo.
El nombre Adán escrito en hebreo, está compuesto por las siguientes letras: Alef, dalet, y mem, de derecha a izquierda.
Secreto de las letras dalet y mem.
מ ד) dalet mem, dam , significa “sangre” en hebreo, su valor gematrico es, 44, si se suma el valor de la palabra“ab” (padre), e “im” (madre) el valor numérico es 44, mismo valor que “dam” (sangre).
Secreto de la letra Alef.
En particular las veintidós letras del alfabeto hebreo están reflejadas en el número de cromosomas de la célula humana. Los veintidós cromosomas masculinos junto con los veintidós femeninos definen cuarenta y cuatro grupos de genes de la descendencia, el secreto de las letras.
Los 2 cromosomas sexuales adicionales del padre y la madre se combinan para definir una característica de la descendencia, su sexo, el secreto de la letra alef del nombre Adam , representada en Cabalá por la unión de las aguas superiores (masculinas) e inferiores (femeninas). Los cabalistas lo interpretan como que en la creación del hombre, los padres ponen la sangre (el cuerpo y la materialidad física del hijo) y Dios pone Su letra.
También Adán está relacionado con otra palabra hebrea: אֲדָמָה (adamá), "tierra".
La mayoría son conscientes de que nuestro idioma el alfabeto latino, ha evolucionado a partir del alfabeto griego. Lo que la mayoría no es consciente es de que el alfabeto griego evoluciono a partir del alfabeto hebreo antiguo.
Cada alfabeto tiene sus secretos, su historia y su poesía. El Hebreo no presenta únicamente la convención de darle forma escrita a un sonido. Las letras son asociadas al ser humano ya que se las consideran que tienen cuerpo, alma y espíritu. Se enseña que el universo fue creado por diez expresiones de Dios, compuestas por las letras hebreas que como bloques de construcción fueron las herramientas para establecer el orden de todo lo creado. Esta emanación creadora se repite constantemente porque de lo contrario se volvería a la nada. Las 22 letras sagradas, mas las cinco terminales (Sofit), son las fuerzas espirituales profundas en todo este proceso que está siempre en movimiento. Los 7 cielos representan niveles espirituales, cada uno es el producto de la combinación de las fuerzas representadas por las letras. Ellas en sí mismas, sus nombres, su forma grafica, su valor numérico, (gematría), y su respectiva posición en la secuencia del Alef-bet tienen una razón de ser de origen divino.
Se enseña que las consonantes son las expresiones del espacio y tiempo en nuestro mundo, así como las partes de nuestro cuerpo que se encargan de articularlas, por eso los textos sagrados no presentan vocal alguna ni signos de pronunciación, ya que las letras cobran vida entonces y se complementan en un todo como poseedoras de alma y espíritu sólo cuando se las pronuncian con la melodía del habla al exhalar aire, que es el hálito de vida que Dios le ha dado al hombre junto con el talento de crear. Así, el hombre mismo participó en esos tiempos iniciales con uno de los primeros actos humanos de darle nombre y significado a todas las criaturas y cosas creadas.
Las letras construyen y dan vida a la realidad tal como las “letras” codificadas en el ADN construyen y definen las características del cuerpo vivo. En particular las veintidós letras
del alfabeto hebreo están reflejadas en el número de cromosomas de la célula humana. Los veintidós cromosomas masculinos junto con los veintidós femeninos definen cuarenta y
cuatro grupos de genes de la descendencia, el secreto de las letras מ ד) dalet mem = 44, que significa “sangre”) del nombre Adam, (אדם” ( hombre”.
Los 2 cromosomas sexuales adicionales del padre y la madre se combinan para definir una característica de la descendencia, su sexo, el secreto de la letra alef א =) 1) del nombre Adam , representada en Cabalá por la unión de las aguas superiores (masculinas) e inferiores (femeninas).
Adam, el primer hombre, le fue concedida una sabiduría especial para reconocer y llamar a cada ser por su propio nombre, como está escrito “y de la tierra, Dios formó cada animal
del campo y cada ave de los cielos, y los entregó a Adam para ver qué nombre les daría, y así como Adam llamó a cada criatura ese es su nombre”. Además de Adam, ninguna otra
conciencia creada, incluso la de los ángeles celestiales, posee la habilidad de otorgar un nombre. Nuestros sabios enseñan que después que Adam le dio nombre a todas las criaturas,
Dios le pidió que lo llame también a El por un Nombre. Inmediatamente Adam reconoció el Nombre Havaiá (הוה-י ( como el Nombre apropiado para Dios.
“Así como la Torá fue entregada escrita en la Lengua Sagrada, también el mundo fue creado con la Lengua Sagrada.
Significado de la Letra Alef.
La alef está formada por dos iud, una en la parte superior derecha, y la otra en la inferior izquierda, unidas por una vav en
diagonal. Esto representa las aguas superiores e inferiores con el firmamento entre ellos, como fue enseñado por
el Arí z"l ("rabi Itzjak Luria, de bendita memoria", quien recibió y reveló nuevos conocimientos de la antigua sabiduría
cabalística).
El agua, es mencionada por primera vez en la Torá, en el relato del primer día de la Creación: "Y el espíritu de Dios
merodea por sobre la superficie de las aguas". En ese momento, las aguas superiores e inferiores eran indistinguibles; su
estado es llamado como "agua en el agua". En el segundo día de la Creación, Dios separó las dos aguas "extendiendo" el
firmamento entre ellas.
En el servicio del alma, como enseña el jasidismo, el agua superior es agua de alegría, la experiencia de estar cercano a
Dios, mientras que el agua inferior es agua de amargura, la experiencia de estar lejano de Dios.
En la filosofía judía, las dos propiedades intrínsecas del agua son "húmedo" y "frío". El agua superior es "húmeda",
asociado con el sentimiento de unidad con la "exaltación de Dios"; mientras que el agua inferior es "fría", con el
sentimiento de separación, la frustración de experimentar la inherente "soledad del hombre".
El servicio Divino, como
enseña el jasidismo, enfatiza que de hecho, la conciencia primaria de ambas aguas es el sentido de Divinidad, cada una
según su perspectiva: según las aguas superiores, cuanto mayor es la "exaltación de Dios", más grande es la unidad de
todo en Su Ser Absoluto; según la perspectiva de la segunda, a mayor "exaltación de Dios", mayor es el abismo existencial
que separa la realidad de Dios y la del individuo, y de aquí la inherente "soledad del hombre".
El Talmud nos cuenta acerca de 4 sabios que entraron al "pardés", el místico huerto de elevación espiritual, sólo alcanzado
a través de intensa meditación y contemplación cabalística. El más grande de ellos, rabi Akiva, les dijo a los otros antes
de entrar: "Cuando vuelvan del lugar de la piedra de mármol pura, no pidan 'agua, agua', porque está dicho: 'Aquel que
habla falsedades, no se parará ante mis ojos'". El Arí z"l explica que el sitio de la "piedra de marmol pura", es donde se
unen las aguas superiores e inferiores. Aquí no se puede suplicar 'agua, agua', ya que es como si dividiera las aguas superiores e inferiores. "El lugar de la piedra de marmol pura" es
el sitio de la verdad, el poder Divino de soportar dos opuestos en forma simultánea, y en las palabras de rabi Shalom ben Adret: "la paradoja de las paradojas". Aquí, "la exaltación
de Dios" y Su "proximidad" con el hombre, se une con la "soledad del hombre" y su "distancia" de Dios.
La Torá comienza con la letra bet: "Bereishit (en el principio) Dios creó los cielos y la tierra". Los Diez Mandamientos, la revelación Divina al pueblo judío en el Sinaí, comienza
con la letra alef : "Anoji [Yo] soy Dios tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud". El Midrash afirma que la "Suprema Realidad" se apartó de la "realidad
inferior", porque Dios decretó que ni la Realidad Superior va a descender, ni la inferior va a ascender. Al entregar la Torá, Dios anuló Su decreto, Él Mismo fue el primero en descender,
como está escrito: "Y Dios bajó sobre el Monte Sinaí". Por otro lado, la realidad inferior ascendió: "Y Moisés se acercó a la nube...". La unión de la "realidad superior", la iud de
arriba, con la "realidad Inferior", la iud de abajo, por intermedio de la conexión de la vav que es la Torá, es el secreto último de la Torá