LOS ARBOLES GIGANTESCOS DE LA ANTIGUEDAD DONDE HABITABA LA HUMANIDAD ANTE-DILUVIANA

Este video trata sobre un antiguo misterio de nuestros hermanos los Arboles, este texto esenio nos revela que en los días recientes a la creación, en la época ante-diluviana la tierra estaba llena de árboles gigantescos y ahí habitaban nuestros primeros padres que vivían en comunión con la naturaleza, la Ley Santa y caminaban con los ángeles. A la sombra de sus ramas todos los hombres vivían en Paz y poseían la Sabiduría y el conocimiento, lo mismo que la revelación de la Luz infinita. Al final la tierra volverá convertirse en un jardín lleno de árboles. Este texto viene en el libro 3 de el evangelio de los Esenios.


Texto:
Ve hacia los árboles de gran altura, y ante uno de ellos,
que sea hermoso, alto y fuerte, di estas palabras:
Salve a ti, oh árbol generoso y viviente, hecho por el Creador.
En los días de la antigüedad, cuando la creación era reciente, la Tierra estaba llena de árboles gigantescos, cuyas ramas se remontaban sobre las nubes, donde habitaron nuestros primeros padres, que caminaban con los ángeles y vivían por la Ley Santa.
A la sombra de sus ramas todos los hombres vivían en Paz y poseían la Sabiduría y el conocimiento, lo mismo que la revelación de la Luz infinita.
Y a través de las selvas terrestres fluía el Río Eterno y en el centro estaba el Arbol de la Vida que para ellos no estaba oculto. Ellos comían de la mesa de la Madre Tierra y dormían en los brazos del Padre Celestial y su alianza con la Ley Santa era eterna.
En aquella época los árboles eran hermanos de los hombres y su altura era grande, tan dilatada como el río Eterno que fluía incesantemente desde la Fuente desconocida.
Ahora el desierto abraza la tierra con arena caliente y los árboles gigantescos son polvo y cenizas y el río anchuroso es un charco fangoso.


Porque la santa alianza con el Creador fue violada por los Hijos de los Hombres, fueron expulsados de las casas que tenían en los árboles.
El sendero que conduce al Arbol de la Vida, está ahora oculto a los ojos de los hombres y la tristeza llena el cielo vacío, hacia donde una vez se remontaron las ramas altas.
Ahora los Hijos de la Luz, van al desierto ardiente para trabajar en el Jardín de la Hermandad, la semilla que siembran en el suelo estéril se convertirá en una extensa selva y los árboles se multiplicarán y extenderán sus ramas verdes, hasta que cubran la tierra entera otra vez; la Tierra entera será un jardín y los árboles altos cubrirán su suelo, ese día los Hijos de la Luz entonarán un cántico nuevo: Oh Arbol, hermano mío, que yo no me aparte de ti, sino que compartamos el aliento de vida que nuestra Madre Tierra nos ha dado.
Más hermosa que la pieza más fina en el arte de los tapices, es la alfombra de hojas verdes que hay bajo mis pies descalzos, más majestuoso que el tapiz de seda del comerciante rico, es el techo de ramas que hay sobre mi cabeza y a través del cual las estrellas brillantes dan su luz.
El viento que pasa entre los cipreses produce un sonido parecido al coro de los ángeles; la Madre Tierra le ha enviado un mensaje de Vida eterna al Padre Celestial a través del roble fuerte y del cedro hermoso.
Mi plegaria llega hasta los árboles más altos, cuyas ramas se extienden hacia el cielo y así mi voz llegará hasta el Padre Celestial.
Por cada niño que nazca, plantarás un árbol, para que el vientre de tu madre Tierra produzca vida, así como el vientre de la mujer trae la vida.
El que destruye un árbol, está cortando sus propios miembros.
Cuando la Tierra vuelva a convertirse en un jardín, los Hijos de la Luz cantarán así:
Oh Arbol santo que eres un don divino de la Ley, tu majestad reúne a todos aquellos que se han alejado de su verdadero hogar, que es el Jardín de la Hermandad, bajo tus ramas frondosas todos los hombres serán hermanos otra vez, así como el Padre Celestial ama a todos sus hijos, así nosotros amaremos y cuidaremos los árboles, para que crezcan en nuestra tierra y los cuidaremos y protegeremos, para que crezcan altos y fuertes y la tierra se llene otra vez con su belleza.
Porque los árboles son nuestros hermanos y como hermanos debemos cuidarnos y amarnos mutuamente. 

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