El primer libro de Adán y Eva p. 2

Videolibro:

Capítulo XXXII
Adán y Eva entran en el agua para orar.
1 Y Adán y Eva permanecieron en la Cueva de Tesoros hasta el séptimo día, no comieron fruto
alguno ni bebieron agua.
2 Y cuando amaneció el octavo día, dijo Adán a Eva ", Eva oremos al Señor para que nos de algo
de comer como lo que hay en el jardín y envíe a sus ángeles para que nos traigan lo que
deseemos.
3 Así que levántate y vayamos al mar que vimos al principio y permanezcamos ahí en oración y
así Elohim nos será favorable nuevamente y nos lleve de vuelta al jardín y nos de algo de comer
o
nos de comodidad en alguna otra tierra.
4 Así Adán y Eva salieron de la cueva, y fueron y se pusieron en la frontera del mar y Adán le
dijo a Eva:
5 Ven, baja a este lugar y no salgas hasta que terminen 30 días, cuando yo venga a ti. Ora a
Elohim
con un corazón ardiente y con dulce voz para que nos perdone.
6 Y voy a ir a otro lugar, bajaré y haré lo mismo que tu.
7 Entonces Eva cayó en el agua, como Adán le había mandado. Adán también bajó en el agua, y
estaba orando, pidiendo que el Señor perdone sus delitos y los restaure a su estado anterior..
8 Y oraban cada día hasta que se cumplan los treinta días y cinco mas.
Capítulo XXXIII
Satanás promete falsamente la "luz brillante".
1 Pero Satanás, que odia a todos los buenos, fue y les buscó en la cueva y al no encontrarlos los
buscó diligentemente.
2 Los encontró al pie del agua, orando sin pensar en nada más, y pensando para si se dijo: Adán
y
Eva están en pie, orando a Elohim para que perdone su transgresión y para que le restaure su
estado anterior;
3 Pero voy a engañarlos a fin de que salgan del agua, y no cumplan con su voto. "
4 A continuación, el que odia a todos los buenos, no fue a donde Adán, pero si fue a donde Eva,
y
tomó la forma de un ángel de Elohim, y alabando con regocijo le dijo:
5 "La paz esté contigo! Mucho gusto y regocijo! Elohim es favorable para contigo, y Él me ha
enviado a Adán. He traído a él las buenas nuevas de salvación, y de a su ser, de luz brillante
como tenía al principio.
6 Y Adán, en su alegría por su restauración, me ha enviado a ti, para que vengas conmigo a fin
de
que también te corone de luz como a él.
7 Y él me dijo, 'Habla con Eva; si ella no viene contigo, dile sobre las cosas que se nos dio en la
montaña y como los ángeles nos trajeron a la cueva de los Tesoros y colocamos el oro al sur, el
incienso al oriente y la mirra al occidente, así vendrá.
8 Cuando Eva escuchó estas palabras que le dijo, se alegró mucho y pensó que aquel ángel era
del Señor y no Satanás disfrazado, así que salió del mar.
9 Satanás empezó a andar y Eva lo siguió hasta que llegó a donde Adán, luego se escondió de
ella y Eva no lo vió mas.
10 Luego llegó y se puso delante de Adán que estaba en el agua llena de regocijo por el perdón
concedido por Elohim,
11 Y ella lo llamó y Adán se dio vuelta y cuando la vio se puso a llorar y golpeándose el pecho
por
su dolor, se hundió en el agua..
12 Pero Elohim lo miró en su miseria y su estado de gran congoja y le llamó fuera del agua,
diciéndole que vaya a donde estaba Eva; cuando Adán se acercó a Eva, le preguntó ¿Quién te
dijo
que vinieras aquí?
13 Entonces ella le contó sobre el discurso que el ángel le había dicho y que le había parecido
verdadero, además le había dicho los que Elohim les había dado en la montaña.
14 Pero Adán agraviado, le dio a conocer que había sido Satanás y que la había engañado. Luego
Adán tomó a Eva y regresaron a la Cueva.
15 Estas cosas que les sucedió la segunda vez que bajaron al agua, siete días después de su
salida del jardín.
16 Ellos estuvieron en ayunas en el agua por treinta y cinco días; pero en total cuarenta y dos
días desde que salieron del jardín.
Capítulo XXXIV
Adán recuerda la creación de Eva.
1 Y en la mañana del cuadragésimo tercer día, salieron de la cueva, tristes y llorando. Sus
cuerpos estaban secos y tostados por el hambre y la sed, debido a la oración y al ayuno y al dolor
debido a su transgresión.
2 Y cuando habían salido de la cueva, subieron a la montaña al oeste del jardín.
3 Allí estaban suplicando y orando a Elohim que les conceda el perdón de sus pecados.
4 Y después de sus oraciones Adán comenzó a rogar a Elohim, diciendo: "Oh mi Señor, mi
Elohim, y
mi Creador, que mandó a los cuatro elementos, * los cuales se reunieron por tu orden-
5 Entonces levantaste tu mano y me creaste de uno de ellos, que es el polvo de la tierra, luego me
llevaste al jardín a la hora tercera, un día viernes
6 Entonces yo no conocía el día ni la noche, porque tenía yo una naturaleza brillante, y por el
brillo que tenía no sabía de estos.
7 Luego, una vez más, oh Señor, que me creaste a la hora tercera, me trajiste a todos los
animales, a los leones, avestruces, las aves del cielo y todo aquello que se mueve sobre la tierra,
que habías creado antes que a mi, a la primera hora.
8 Y tu voluntad era que yo coloque nombre a todos ellos, uno por uno, con un nombre adecuado.
Pero tu me diste la comprensión y el conocimiento, y un corazón puro y un sano juicio que viene
de ti, para que yo los nombre de acuerdo a tu propia mente.
9 Oh Elohim, los hiciste obedientes a mí, y ordenaste que cada uno de ellos no rompa mi
dominio
sobre ellos, de acuerdo a tu mandamiento que tu pusiste; pero ahora todos ellos están separados
de mí.
10 Fue que en la hora tercera del día viernes, que me creaste, me diste mandamiento sobre el
árbol al que ni debía acercarme, ni comer de su fruto , porque me dijiste “Cuando comas de el
fruto de este árbol, ciertamente morirás.”
11 Y si me hubieras castigado con la muerte como dijiste, entonces ahora estuviera muerto.
12 Por otra parte, cuando me diste mandamiento sobre el árbol, Eva no estaba conmigo, no la
habías creado todavía, ni había estado aún a mi lado, ni había ella escuchado su orden.
13 Entonces, al final de la tercera hora de aquel viernes, oh Señor, me causaste un profundo
sueño y estuve abrumado con aquel sueño;
14 Entonces sacaste una costilla de mi costado y la creaste a mi propia imagen y semejanza.
Entonces desperté y la ví, supe que era ella, y me dije: Ella es hueso de mis huesos y carne de mi
carne, a partir de ahora será llamada mujer”
15 Por tu buena voluntad Oh Elohim, me pusiste en profundo sueño y trajiste de inmediato a Eva
a
mi lado y no permitiste que yo fuera testigo de cómo la hiciste. Oh mi Señor ¿Cómo es posible
que seas de gran bondad y gran Gloria?.
16 Y por tu buena voluntad, oh Señor nos hiciste con órganos brillantes y nos hiciste dos en uno
y
nos diste de tu gracia y nos llenaste de gloria por virtud de tu Santo Espíritu; y no teníamos
hambre ni sed ni conocíamos la tristeza, ni nuestro corazón desfallecía, ni sufríamos por causa
del ayuno.
17 Pero ahora, oh Elohim, que hemos transgredido tu mandamiento y se rompió tu ley, nos has
llevado a una extraña tierra, causándonos sufrimiento, y desfallecimiento, por el hambre y la sed
que nos ha sobrevenido.
18 Ahora, pues, oh Elohim, oramos pidiéndote que nos des algo de comer del jardín para
satisfacer
nuestra hambre y saciar nuestra sed.
19 Pues, he aquí, que ya muchos días han pasado, oh Elohim, y no hemos probado nada, ni
bebido
nada y nuestra carne se seca y nuestra fuerza se pierde y el sueño se ha ido de nuestros ojos
debido al llanto y a los desvelos.
20 Entonces, oh Elohim, no nos atrevemos a recoger algo del fruto de los árboles, porque
tememos
que con esto vayamos a transgredir la ley como la primera vez y en esta ocasión nos hagas morir.
21 Por eso ahora pensamos en nuestros corazones, que si tomamos el fruto de los árboles sin
orden de Elohim, él nos va a destruir en el momento y nos limpie de la faz de la tierra.
22 Y si queremos beber de esta agua, sin orden de Elohim, Él nos pondrá fin, de una vez por
todas.
23 Ahora, pues, oh Elohim, que me has traído a este lugar junto con Eva, te ruego que nos des
algunos frutos del huerto para que me sienta satisfecho junto con ella.
24 Porque es deseo nuestro que podamos tomar fruto de la tierra y todo lo que nos falta en ella.
* La creencia medieval de que sólo había cuatro elementos - fuego, tierra, aire y agua - fue
ampliamente aceptada hasta alrededor de 1500 AD, cuando la actual teoría atómica se
hallaba en sus inicios.
Capítulo XXXV
La respuesta de Elohim.
1 Entonces Elohim miró de nuevo a Adán en su llanto y gemido, y su Palabra vino a él, y le dijo:
2 "Oh Adán! , cuando estabas en mi jardín, no sabías que era tener falta de alimento y de bebida,
ni conocías los desmayos, el sufrimiento, ni las magras de la carne, ni lo que significaba que el
sueño se aparte de tus ojos; pero luego de tu transgresión y entrado a esta tierra extraña, todas
estas aflicciones han venido sobre ti.
Capítulo XXXVI
Figuras
1 Entonces Elohim mandó al querubín que mantiene la puerta del jardín con una espada de fuego
en
su mano, para que tomase algunos de los frutos del árbol de la higuera, para darle a Adán y a
Eva.
2 El querubín obedeciendo el mandato del Señor Elohim, entró al jardín y trajo dos higos en dos
ramas, cada higo estaba colgado de su hoja, estos eran de dos árboles, entre los cuales Adán y
Eva se escondieron cuando Elohim se dirigió a pie al jardín y cuando Elohim preguntó: “Adán,
Adán
¿Dónde estás?
3 Y Adán respondió: "Oh Elohim, aquí estoy. Cuando oyó el sonido de su persona y su voz, y se
escondió porque estaba desnudo."
4 El querubín entonces tomó los dos higos y se los llevó a Adán y a Eva; pero se los tiró desde
cierta distancia, para que no se le acercaran, por motivo de su carne, pues no podían acercarse al
fuego.
5 En un primer momento, los ángeles temblaba a la presencia de Adán y tenían miedo de él, pero
ahora era Adán quien temblaba delante de los ángeles y les tenía miedo.
6 Adam se acercó y tomó un higo, y Eva, viniendo también tomó el otro.
7 Y cuando ellos tomaron los higos en sus manos, se vieron mutuamente, y supieron en ese
instante, que eran de los árboles entre los cuales se habían escondido
Capítulo XXXVII
Cuarenta y tres días de penitencia no canjea una hora de pecado (v. 6).
1 Entonces dijo Adán a Eva: ¿Has visto estos higos y sus hojas? ¿No son acaso de los árboles
con los cuales nos cubrimos cuando fuimos despojados de nuestra naturaleza brillante? Mas no
sabíamos la miseria y el sufrimiento que nos vendría por comerlos.
2 Ahora, por lo tanto, Eva, vamos a privarnos y no los comeremos y vayamos a pedirle a Elohim
que nos de del fruto del árbol de la vida.
3 Así Adán y Eva se privaron de comer los higos.
4 Sin embargo, Adán comenzó a orar a Elohim y le suplico que le diera del fruto del árbol de la
vida,
diciendo así: “Oh Señor, cuando transgredimos tu mandamiento a la hora sexta del día viernes,
fuimos despojados de la brillante naturaleza y solo nos mantuvimos en el jardín por tres horas.
5 Pero en la noche nos hiciste salir de el. Oh Elohim, estuvimos en contra tuya cuando
transgredimos en una hora y estos juicios y penas nos han llegado ahora.
6 Y desde ese día hasta ahora, ya es el cuadragésimo tercer día, rescátanos de esa hora de
transgresión.
7 Oh Elohim, míranos con ojos de lástima y no tomes venganza de nosotros por nuestra
transgresión contra su mandamiento.
8 Oh Elohim, danos del fruto del árbol de la Vida para que podamos comerla y vivamos, para no
ver
mas sufrimiento ni tener mas problemas en esta tierra delante de ti, Señor.
9 Cuando transgredimos tu mandamiento, nos hiciste salir del jardín y enviaste un querubín para
resguardar el árbol de la vida y así no podamos comer de su fruto y vivir y no sabíamos el
sufrimiento que nos traería nuestra transgresión.
10 Pero ahora, oh Señor, he aquí, hemos soportado todos estos días, y hemos soportado
sufrimientos durante cuarenta y tres días que debería ser un equivalente por la hora de
transgresión.
Capítulo XXXVIII
"Esperando el cumplimiento de los 5500 años."
1 Después de estas cosas la Palabra de Elohim vino a Adán, y le dijo:
2 "Oh Adán, en cuanto a la fruta del árbol de la vida que me has pedido que te de, no te la voy a
dar por ahora hasta que se cumplan los 5500 años; en este momento te daré del fruto del árbol de
la vida y entonces comerás y vivirás para siempre, tu y Eva y tus descendientes justos.
3 Sin embargo, estos cuarenta y tres días no puede corregir la hora en que transgrediste Mi
mandamiento.
4 Oh Adán, te he dado el fruto del árbol de la higuera para comer, del mismo que usaste para
esconderte el día de la transgresión. Anda come tu y Eva de él.
5 Pero no voy a negar tu petición, ni voy a decepcionar tu esperanza, pues perdurará hasta el
cumplimiento del pacto que hice contigo. "
6 Y Elohim retiró Su Palabra de Adán.
Capítulo XXXIX
Adán es prudente , pero demasiado tarde.
1 Entonces Adán volvió a Eva, y le dijo: Levántate, y toma una parra para ti, y yo voy a tomar
otra, y vayamos a nuestra cueva. "
2 Adán y Eva tuvieron cada uno su parra y se dirigieron hacia la cueva, había llegado el
momento
cerca de la configuración del sol, y sus pensamientos fueron largos antes de probar del fruto.
3 Y dijo Adán a Eva: tengo temor de comer estos higos, por lo que pueda pasarme por hacerlo.
4 Por lo tanto, Adán exclamó, y orando dijo a Elohim: “Satisface mi hambre sin que tenga que
comer de estos higos; pues después de lo que he comido ¿De qué me ha servido? Y para qué
pedirte lo que ya se ha ido?
5 Y dijo de nuevo, "tengo temor de comerlos por lo que me vaya a pasar si lo hago.
Capítulo XL
El primer hambre del hombre.
1 Entonces la Palabra de Elohim vino a Adán, y le dijo: "¡Oh Adán, ¿por qué tienes este temor y
te
mantienes en este ayuno? Y ¿Por qué no tuviste temor antes de la transgresión?
2 Pero ahora que vives en esta tierra extraña, tu cuerpo animal no puede sobrevivir sin los
alimentos terrenales, pues los necesitas para fortalecerte y restaurar tu energía.
3 Y Elohim retiró Su Palabra de Adán.
Capítulo XLI
La primera sed humana.
1 Entonces Adán tomó el higo, y se sentó en la barras de oro. Eva también tomó sus higueras, y
las puso sobre el incienso.
2 Y el peso de cada higo era la de un melón de agua; pues los frutos del Edén eran de mayor
tamaño que los frutos de esta tierra.*
3 Y Adán y Eva se mantuvieron de pie y en ayuno toda esa noche hasta la mañana siguiente.
4 Cuando el sol se había levantado en el cielo, ellos todavía estaban orando y después de la
oración, Adán le dijo a Eva:
5 "Eva, ven, vámonos a la frontera sur del jardín, al lugar donde el río fluye y donde se parte en
cuatro brazos y roguemos a Elohim que nos de algo de agua para beber.
6 Ya que Elohim no nos ha dado del fruto del árbol de la Vida, con el fin de que vivamos, vamos
a
pedirle que nos de de la aguas de la vida humana, para saciar nuestra sed, en lugar de un vaso de
agua de esta tierra.
7 Cuando Eva escuchó estas palabras de Adán, estuvo de acuerdo con él y se levantaron y
llegaron a la frontera sur del jardín, al borde del río, a poca distancia de los jardines.
8 Y en su condición, oraron a Elohim y le pidieron una vez más para que los perdonara y les
conceda
su petición.
9 Después de esta oración echa por los dos, Adán comenzó a orar con su voz ante Elohim, y dijo:
10 "Oh Señor, cuando yo estaba en el jardín y vi el agua que fluía de debajo del árbol de la vida,
mi corazón no la deseó, ni tampoco mi cuerpo la necesitó para beber de él; tampoco tenía sed,
porque yo estaba viviendo, por encima de lo que soy ahora.
11 Así que, a fin de vivir y que no requiera de ningún tipo de Alimento de la vida humana, ni
tampoco del agua de la vida humana,
12 Dame del agua de la Vida y permíteme beberla para vivir, pues, Oh Elohim, estoy muerto y
mi
carne está seca por la sed.
13 Por tu misericordia, Oh Elohim, me salvaste de las plagas y de los juicios, y me has llevado a
una
tierra diferente y no me dejaste vivir en el jardín.
* La presente se fundamenta en Génesis 3:7 el cual las hojas de la higuera eran lo
suficientemente grande que Adán y Eva podría prendas de moda.
Capítulo XLII
La promesa del Agua de la Vida. La tercera profecía de la venida de Mashiaj.
1 Entonces vino la Palabra de Elohim a Adán, y le dijo:
2 "O Adán, en cuanto a lo que dices, ”Llévame a la tierra que hay descanso”, no es esta tierra, es
el reino de los cielos, es en el único lugar donde hay descanso.
3 Sin embargo, tu no puedes entrar ahora, solo lo harás cuando se cumpla el tiempo de tu
sentencia.
4 Luego, pasado este tiempo, haré que subas al reino de los cielos, tu y tus descendientes justos y
yo les daré lo que ahora me pides.
5 También dijiste: “Dame del agua de la vida y permíteme beber de ella para vivir, mas te digo,
que ahora no se te dará, pero el día en que descienda a los sheols y rompa las puertas de
bronce y desmenuce el reino de hierro,
6 entonces te voy a guardar en misericordia tu alma y las almas de los justos, para darles
descanso a mi jardín. Y esto será cuando el fin del mundo haya llegado.
7 Y, una vez más, te daré al Agua de la Vida que estás buscando, y que no te lo concedo hoy,
cuando yo vierta mi sangre en la cabeza,* en la tierra del Gólgota”**.
8 Porque mi sangre será el Agua de Vida que te daré a ti y a todos tus descendientes que crean
en mí y se les dará el descanso que durará para siempre.
9 El Señor dijo de nuevo a Adán, "Adán, cuando estabas en el jardín, todas estas cosas que ahora
pasas no los tenías,
10 Pero desde que transgredieron Mi mandamiento, todos estos sufrimientos han llegado sobre
ustedes.
11 Ahora, también, tienen una carne que requiere de alimentos y de bebidas, beban del agua que
fluye sobre la faz de la tierra.
12 Entonces Elohim retira Su Palabra de Adán.
13 Y Adán y Eva adorando al Señor, regresaron desde el río de agua hacia la cueva. Ya era como
el medio día, y cuando se acercaron a la cueva, vieron un gran fuego cerca a ella
* Esta frase indica que el sangrado se llevará a cabo en una posición elevada por encima de
la población. Esto se cree que es una referencia a la cruz de Mashiaj que sangraban
profusamente por encima de las personas que viven por debajo.
** Gólgota (meta-goth-uh) fue la colina fuera de los muros de Jerusalén donde Jesús fue
crucificado. Su ubicación exacta no se conoce con precisión, pero la Iglesia del Santo
Sepulcro se cree que se han construido en esta colina.
Referencia: Juan 6:25 y 7:38
Capítulo XLIII
El Satan intenta incendios provocados.
1 Entonces Adán y Eva estaban todavía con miedo, y dijo Adán a Eva . ¿Qué es ese fuego
extraño que sale de nuestra cueva?, no hemos hecho nada para producir este fuego.
2 No tenemos ni pan para hornear, ni caldo para cocinar, para que el fuego?, Además nunca
hemos visto cosa así, ni tampoco sabemos bien como llamarlo.
3 Sin embargo, desde que Elohim envió al querubín con la espada de fuego que destellaban y
alumbrada por su parte, el temor nos cayó y éramos como cadáveres, y no hemos vuelto a ver
nada por el estilo.
4 Pero ahora, oh Eva, he aquí, este es el mismo fuego que tenía el querubín en la mano, y que
Elohim ha enviado para cuidar la cueva en la que vivimos.
5 Oh! Eva, es porque Elohim está enojado con nosotros, y no nos va a llevar a él.
6 Oh! Eva, es que hemos transgredido Su nuevo mandamiento en cuanto a la cueva, por lo que Él
ha enviado este fuego para quemar a su alrededor, y así impedirnos entrar en ella.
7 En caso de ser esto realmente así, oh! Eva, ¿así vamos a vivir? ¿Y a dónde vamos a huir de la
cara del Señor? Dado que, en cuanto al jardín, Él no nos deja vivir en él, y nos ha privado de las
cosas buenas; pero Él nos ha colocado en esta cueva, en la que nos han dado la oscuridad, los
juicios y las dificultades, hasta que al fin hemos encontrado comodidad en ella.
8 Pero ahora, Él nos ha de llevar a otra tierra, y quien sabe lo que pueda pasar en ella? Y quien
sabe si la oscuridad de esa tierra sea peor que la oscuridad de esta?
9 ¿Quién sabe si en aquella tierra habrá día o noche? Y quien sabe si estará lejos o cerca?, ¡oh
Eva! Cuánto hemos desagradado al Señor que nos envía muy lejos del jardín! , ¡Oh Eva!
¿Elohim nos
priva de él porque hemos transgredido su mandamiento aunque hemos cumplido sus solicitudes
en todo tiempo?
10 Oh Eva!, si Elohim nos llevará en otra tierra extraña que no sea esta, en la que no
encontramos
consuelo, hay que poner nuestras almas hasta la muerte, y manchar nuestro nombre de la faz de
la tierra.
11 Eva, fuimos echados desde el jardín de Elohim y, ¿cuándo lo encontramos de nuevo, y
pedimos
que nos dé oro, incienso, mirra, y algunas frutas del árbol de higo?
12 ¿Dónde nos encontramos con Él, para pedir comodidad para nosotros una segunda vez?
Dónde nos encontramos con Él, que Él pueda pensar de nosotros, por lo que se refiere el pacto
que ha hecho en nuestro nombre? "
13 Entonces Adán, no dijo más. Y siguieron caminado él y Eva, hacia la cueva, y el incendio que
recrudeció en torno a ella.
14 Pero el fuego venía de Satanás y no de Elohim. Por él se habían reunido los árboles y pastos
secos, y los había llevado y traído a la cueva, y les había prendido fuego, a fin de consumir la
cueva y lo que estaba en ella.
15 Para que Adán y Eva se consuman en el dolor y pierdan su confianza en Elohim y lo nieguen..
16 Pero por la misericordia de Elohim, Satanás no podía destruir la cueva, así que envió un ángel
para que protegiera la cueva del fuego, hasta que este salió y se apagó.
17 Y este fuego duró desde el mediodía hasta el anochecer. Ese fue el cuadragésimo quinto día.
Capítulo XLIV
El poder de fuego sobre el hombre.
1 Sin embargo, Adán y Eva estaban de pie y mirando el fuego, y no podían venir cerca de la
cueva, por su temor hacia el fuego.
2 Y Satanás que había tomado los árboles y pastos secos, mantuvo el fuego, hasta que las llamas
se elevaron bien alto, abarcando toda la cueva y pensando para sí mismo, consumir la cueva con
mucho fuego; pero el ángel del Señor la protegía.
3 Y, sin embargo, el ángel, no pudo maldecir a Satanás, ni de lesionar a él por medio de la
palabra, porque él no tenía ninguna autoridad sobre él, ni tampoco tener que hacerlo con las
palabras de su boca.
4 Por lo tanto, el ángel le tolera, sin decir una mala palabra, hasta que la Palabra de Elohim, llegó
a
Satanás y dijo: "Vete de aquí; una vez ya los engañaste y esta vez tratas de destruirlos.
5 Si no fuera por Mi misericordia, te hubiera destruido a ti y a tus anfitriones y estuvieras fuera
de esta tierra; pero he tenido paciencia con ustedes, hasta el fin del mundo.
6 A continuación, Satanás huyó de la presencia del Señor; pero el fuego iba a quemar los
alrededores de la cueva como si fuera un carbón del fuego todo el día, que fue el cuadragésimo
sexto día que habían pasado desde que Adán y Eva salieron del jardín.
7 Y cuando Adán y Eva vieron que el calor del fuego estaba cesando, comenzaron a caminar
hacia la cueva para poder entrar en ella, ya que antes n o podían por el calor tan intenso del
incendio.
8 Entonces ambos comenzaron a llorar a causa del incendio que los estaba separando de la
cueva, y que venía hacia ello. Y ellos tuvieron miedo.
9 Entonces dijo Adán a Eva: “Mira este fuego que está cerca de nosotros y que venía en contra
nuestra y ahora ya no lo hace; ahora que hemos transgredido los límites de la creación, a
cambiado nuestra condición y nuestra naturaleza se ha visto alterada; pero el fuego no ha
cambiado su naturaleza ni se ha alterado la forma en que fue creado; por lo tanto ahora tiene
poder sobre nosotros y cuando nos acercamos a él, quema nuestra carne.
Capítulo XLV
¿Por qué Satanás no ha cumplido sus promesas. Descripción del sheol.
1 Entonces Adán se levanta y ora a Elohim, diciendo: "Mira, este fuego, nos ha separado de la
cueva
en la que nos has mandado vivir, y ahora no podemos entrar en ella."
2 Entonces Elohim escuchó a Adán, y le envió Su Palabra, diciendo:
3 Adán, este fuego y su calor son los mismos desde el jardín de las delicias, así como todo lo que
hay en él.
4 Cuando estabas bajo mi control, a todas las criaturas te las había dado, pero después que
transgrediste mi mandamiento, todos están en mejor lugar que tu.
5 Elohim habló nuevamente: "Mira, oh Adán, ¿cómo Satanás se ha exaltado! Él te ha privado de
un
estado exaltado como yo, y no ha cumplido su palabra para contigo, para después de todo
convertirse en tu enemigo. El fue el que provocó este fuego para dañarte a ti y a Eva.
6 ¿Por qué, Adán, que no ha mantenido su acuerdo contigo, aunque sea un día?; pero le te ha
privado de la gloria que estaba en tus manos, cuando cediste a su mando.
7 ¿Crees oh Adán, que él te amó cuando hizo este acuerdo contigo? O que él te amó y desea
ponerte en alto?
8 Pero no, Adán, él no lo hace por amor, él desea que pases de la luz a la oscuridad, de un estado
de exaltación, a uno de degradación, de la gloria a la caída, de la alegría a la tristeza y del
descanso , al ayuno y a los desmayos.
9 Elohim también dijo a Adán, "Mira este incendio provocado por Satanás alrededor de la cueva;
mira todo esto que te rodea y que estará presente para ti y tus descendientes, cuando obedezcan
sus órdenes, pues estará esta peste cuando bajen a los sheols, después de muertos.
10 Y verás la potencia de su fuego, que quema a su alrededor y también de tu descendencia. Y tu
no serás librado de él, sino hasta que yo venga a ti. Y así como no pudiste entrar a la cueva,
debido al grande incendio que la rodeaba, sino hasta que vino mi palabra, es así esta una forma
para cuando mi pacto se haya cumplido.
11 No hay forma de que en la actualidad puedas pasar directamente al descanso, no hasta que mi
palabra llegue; entonces cuando llegue, te llevará al descanso. Entonces la palabra de Elohim
ordena que el fuego que está alrededor de la cueva se aparte y se divida en dos para que Adán y
Eva pasen, y el fuego se apartó por orden de Elohim. *
12 Y Elohim retira Su Palabra de Adán.
* Referencia: Éxodo 14:21,22 y Josué 3:15-17
Capítulo XLVI
"¿Cuántas veces te he librado de su mano?"
1 Entonces Adán y Eva comenzaron a entrar de nuevo en la cueva. Y cuando llegaron al camino
entre el fuego, Satanás soplaba en el fuego como un torbellino, causando que el fuego aumentara
a fin de que cubriera a Adán y a Eva y los quemara*.
2 Y por la quema de los incenElohim Adán y Eva gritaron, y dijeron: "Oh Señor, sálvanos! No
nos
consumas por la plaga de este fuego ardiente, por causa de haber transgredido a tus
mandamientos.
3 Entonces Elohim miró a sus cuerpos, que estaban heridos por el fuego que causó Satanás para
quemarlos y envió Elohim a su ángel para que suspendiera el fuego; mas las heridas de sus
cuerpos
no se apartaron de ellos.
4 Y Elohim dijo a Adán, "Mira el tipo de amor que Satanás tiene por ustedes, este que pretendía
darles la divinidad y grandeza y ahora quiere quemarlos con fuego ardiente y pretende destruirlos
para que estén lejos de esta tierra.
5 Luego, me buscan, oh Adán y ¿Cuántas veces los he librado de su mano?, porque si así no
hubiera sido, hace tiempo los habría destruido.
6 Elohim dijo de nuevo a Eva, "¿Qué es lo que te prometieron en el jardín diciendo: Tan pronto
comas el fruto de este árbol, conocerás el bien y el mal y serás tu y tu esposo como Elohimes?;
pero
mira, él, Satanás los ha herido con el fuego del incendio, grabando sus cuerpos con el fuego, para
que sientan gusto por el fuego, mas que por el jardín y para que sepan que tiene mas poder que
ustedes.
7 Los ojos de Satanás han visto lo bueno que ha tomado de ustedes, y en verdad les ha abierto
los ojos y ustedes han visto el jardín que perdieron y han visto el mal que ha llegado de él; pero
en cuanto a la divinidad que prometió, no se las puede dar, ni tampoco todo lo que mencionó en
su discurso. Todo esto será amargura para ti y tus descendientes.
8 Y Elohim retira Su Palabra.
* En este momento, las prendas que el Señor les ha dado en Génesis 3:21 se quemaron de
modo que Adán y Eva quedaron desnudos de nuevo. El capítulo de referencia según el cual
Adán y Eva buscan prendas con las que cubrir su desnudez
Capítulo XLVII
El Satan desea su propio reino.
1 Entonces Adán y Eva entraron en la cueva, aún temblando de miedo por el incendio que había
quemado sus cuerpos. Y Adán dijo a Eva:
2 "Mira, el fuego ha quemado nuestra carne en este mundo, ¿Has pensado cómo va a ser cuando
estemos muertos, y Satanás castigue nuestras almas? Nuestra liberación está muy lejana, a
menos que Elohim venga y por su misericordia cumpla con su promesa.
3 Entonces Adán y Eva pasaron a la cueva, y sintieron una gran bendición por estar una vez mas
en ella, aunque llegaron a pensar que nunca volverían a entrar en ella, debido al fuego que estaba
a su alrededor.
4 Pero cuando el sol salió, el fuego todavía estaba en el campo y aun podía quemar a Adán y a
Eva que estaban en la cueva y no podían dormir en ellas, mas después que el sol estaba ya en el
centro del cielo, pudieron salir de la cueva. Este fue el cuadragésimo séptimo día después de que
salieron del jardín.
5 Adán y Eva fueron después a la cima de la colina que estaba cerca del jardín, para dormir, ya
que estaban acostumbrados.
6 Y oraron a Elohim para que perdone sus pecados y luego se durmieron en la cumbre de la
montaña.
7 Sin embargo, Satanás, que odia a todos los buenos, pensó para si mismo diciendo:
Considerando que Elohim ha prometido salvación a Adán, a través de un pacto y que a pesar que
permite que sufran todas las dificultades que le sobrevienen, les ayuda; pero a mí no me ha
prometido pacto, ni me ayuda en mis penurias, sin embargo le ha prometido a él que les dará el
reino que antes tuvieron, para que vivan junto con sus descendientes; entonces voy a matar a
Adán.
8 La tierra será librada de él, y me deja solo, de modo que cuando esté muerto no vendrá ningún
descendiente que pueda heredar el reino y así tendré mi propio reino, entonces Elohim me querrá
y
me restaurará y también a mis anfitriones.
Capítulo XLVIII
Quinta aparición de Satanás a Adán y Eva.
1 Después de esto, Satanás llamó a sus anfitriones, los cuales vinieron y le dijeron:
2 "O, nuestro Señor, ¿qué hará ahora?"
3 Luego él les dijo: "Ustedes saben que este Adán, a quien Elohim creó del polvo, es el que ha
tomado nuestro reino, vengan, reunámonos y matémoslo, hay que lanzarle una piedra, por la
noche ya avanzada y lo aplastaremos.”
4 Cuando los anfitriones oyeron las palabras de Satanás, llegaron a la parte de la montaña donde
Adán y Eva estaban dormidos,
5 y tomaron una enorme roca, amplia y sin mancha y Satanás, pensando para si mismo se dijo, si
la roca tiene un agujero, puede que al caer sobre ellos no mueran y escapen.
6 Entonces les dijo a sus anfitriones, "Tomen esta piedra, que es plana y láncenla sobre ellos y
cuando lo hagan, retírense rápidamente.
7 Y lo hicieron como les dijo. Pero a medida que la roca caía de la montaña hacia Adán y Eva,
Elohim mandó que la roca se convierta en una cúpula sobre ello* para que no les hiciera daño; y
así
fue, como Elohim lo ordenó.
8 Pero cuando la piedra cayó, toda la tierra tembló con él **, y fue sacudido por el tamaño de la
roca.
9 Y ya que tembló y sacudió, Adán y Eva se despertaron del sueño, y se encontraron bajo una
cúpula de roca. Pero ellos no sabían lo que había ocurrido, porque cuando se durmieron, estaban
bajo el cielo y n o bajo una cúpula, y cuando la vieron se asustaron.
10 Entonces dijo Adán a Eva, "la montaña se ha doblado sobre si misma y la tierra se ha agitado
y temblado por culpa nuestra; ¿Porqué la roca se ha puesto sobre nosotros cubriéndonos?
11 ¿Acaso la intención de Elohim fue encerrarnos en esta prisión o que la tierra nos cubriera?
12 Está enojado con nosotros por haber salido de la cueva, sin su orden, y porque hemos hecho
nuestra voluntad sin consultarle, cuando nos fuimos de la cueva y vinimos a este lugar.
13 Entonces Eva dijo: "Si, de hecho, la tierra tembló para nuestra causa, y esta roca forma una
tienda de campaña sobre nosotros debido a nuestra transgresión, entonces lo siento, oh Adán,
porque nuestro castigo será largo.
14 Y se levantaron y oraron a Elohim para saber lo que había acontecido y porque la roca estaba
sobre ellos.
15 A continuación, Adam se puso de pie y oró ante el Señor, para darle a conocer lo que había
dado lugar a ese difícil momento. Y Adán oró hasta la mañana.
* La palabra "cúpula" se utiliza aquí, pero el texto no específicamente indican que la
cobertura era redonda - que sólo se refería a ellos por todos los lados, sin embargo, una
cúpula es la más probable forma que tendría que ser para resistir el impacto con el terreno.
Desde el versículo 9 que dice "cuando lo vio" y el versículo 11 que dice "cerrar con nosotros
en esta prisión", podemos concluir que la cúpula había agujeros en los lados que fueron lo
suficientemente grandes como para dejar a la luz y el aire, pero eran demasiado pequeñas
para permitir que Adán y Eva escaparan. Otra conclusión sería que los agujeros son
grandes pero demasiado alto para Adán y Eva para alcanzar, sin embargo el primero es más
probable.
** En el versículo 7 del capítulo siguiente (XLIX), Elohim le dice a Adán y Eva que el terreno
también se redujo en virtud de los mismos - "Me mandó la roca ...para reducirnos.”
Capítulo XLIX
La primera profecía de la Resurrección.
1 Entonces la Palabra de Elohim se acercó y dijo: --
2 "Oh Adán, quien te aconsejó salir de la cueva y venir aquí?
3 Y Adán dijo a Elohim: "Oh Señor, hemos llegado a este lugar a causa del calor del fuego, que
vino
sobre nosotros en el interior de la cueva."
4 Entonces el Señor Elohim dijo a Adán, "Adán, tienes miedo del fuego que solo duró una
noche,
pero ¿Cómo será cuando estés en el sheol?
5 Sin embargo, Adán, no tengas miedo, he puesto esta cúpula de roca porque la roca de que está
hecho sería una peste para ti.
6 Venía de Satanás, el que te había prometido la Divinidad y majestad. Es él, el que tiró hacia
ustedes la roca a fin de matarlos e impedir que vivan en esta tierra.
7 Pero, por misericordia hacia ti, no permití que la roca cayera sobre ustedes, sino que mandé
que se formara con ella una cúpula para protegerlos.
8 Y esta, oh Adán, es una señal de lo que será cuando yo venga en medio de tu descendencia y
camine entre ellos; Satanás hará que la gente se ponga en mi contra hasta la muerte, luego una
gran roca sellará mi sepultura y estaré dentro por tres días y tres noches.
9 Pero al tercer día voy a resucitar y seré de salvación para ti y para toda tu descendencia que
crea en mí. Y Adán ¿No crees que puedas soportar tres días y tres noches dentro de esta roca?
10 Y Elohim retira Su Palabra de Adán.
11 Y Adán y Eva vivieron bajo la roca tres días y tres noches, así como Elohim les dijo.
12 Y Elohim lo hizo así, porque habían dejado su cueva y había llegado a este mismo lugar, sin
orden de Elohim.
13 Pero, después de tres días y tres noches, Elohim creó una abertura en la cúpula de la roca y les
permitió salir de debajo de ella. Su carne se secó, y sus ojos y sus corazones se turbaron de llanto
y dolor.
Capítulo L
Adán y Eva tratan de cubrir su desnudez.
1 Entonces Adán y Eva entraron en la cueva de los tesoros, y oraron en ella todo aquel día, hasta
la noche.
2 Y esto tuvo lugar a finales de los cincuenta días después de que habían abandonado el jardín.
3 Sin embargo, Adán y Eva , levantándose nuevamente, oraron a Elohim tota la noche,
suplicándole
a Elohim, que tenga de ellos misericordia.
4 Y cuando amaneció, dijo Adán a Eva, "¡Ven! Vamos a buscar con que cubrir nuestros cuerpos”
5 Así que salieron de la cueva, y llegaron a la frontera norte del jardín, y buscaban algo para
cubrir sus cuerpos, * Pero ellos no encontraron nada, y no sabía cómo hacer prendas con que
vestirse, y sus cuerpos se veían dañados por el frío y el calor.
6 Luego Adán oró y pidió a Elohim que le diera algo con que cubrir sus cuerpos.
7 Entonces vino la Palabra de Elohim y le dijo: "¡Oh Adán, oh Eva, vayan a las orillas del mar
donde
habían estado haciendo ayuno y tomen las pieles de ovejas que quedaron después que unos
leones las mataron para comerlas, con ellas hagan prendas y vístanse.
* Capítulo XLVI, versículo 1, dice: "Satanás soplaba en el fuego ... a fin de que sus cuerpos
fueran quemados". En este momento, las prendas que el Señor les había dado en Génesis
3:21 se quemaron, de modo que Adán y Eva quedaron desnudos de nuevo.
Capítulo LI
"¿Cuál es su belleza, para que le hayan seguido?"
1 Cuando Adán escuchó estas palabras de Elohim, él tomó y se dirigió con Eva del extremo norte
del
jardín, al sur de la misma, por el río de agua, donde una vez ayunaron.
2 Iban en camino, y antes de que llegaran allí, Satanás, el malo, también había escuchado la
Palabra de Elohim que había hablado con Adán.
3 Y se enfadó y se apresuró al lugar donde estaban las pieles de ovejas, con la intención de
echarlas al mar o de quemarlas, con el fin de que Adán y Eva no las encontraran.
4 Y cuando él estaba a punto de tomarlas, vino la Palabra de Elohim de los cielos, y le impidió
poder
tomarlas, entonces llegaron Adán y Eva y a medida que se acercaban le temían por su oElohima
mirada con la que los miraba.
5 Entonces vino la Palabra de Elohim a Adán y a Eva, y les dijo: "Esto es lo que se ocultaba en la
serpiente, y que les engañó, y les despojó de la prenda de luz y gloria que tenían.
6 Este es quien les prometió majestuosidad y divinidad; ¿Dónde está entonces su belleza?,
¿Dónde su divinidad? ¿Dónde su luz? Y ¿Qué gloria descansa en él?
7 Ahora su figura es horrible, se ha convertido en abominable entre los ángeles y a llegado a ser
llamado Satanás.
8 O Adán, el desea tener esta tierra y a querido tomar las pieles de ovejas y destruirlas para que
ustedes no tengan con qué vestirse.
9 ¿Qué belleza le vieron para que lo siguieran? ¿Y qué han ganado por obedecerle? Miren su mal
obrar y luego véanme a mí, su Creador y las buenas cosas que hago.
10 Mas yo conozco tu debilidad y no dejaré que él manifieste todo su poder sobre ustedes.
11 Y Elohim los libera de sus obligaciones.
Capítulo LII
Adán y Eva cosen la primera prenda.
1 Después de esto, Adán y Eva no dijo más, pero lloró ante Elohim en razón de su creación, y de
sus cuerpos que requirieron una prenda que los cubra.
2 Entonces dijo Adán a Eva, "Oh Eva, esta es la piel de los animales con los que nos vestiremos,
pero cuando lo probemos, he aquí, vamos a llevar una muestra de la muerte en nuestros cuerpos.
Del mismo modo que los propietarios de estas pieles han muerto y han partido lejos, así también
vamos a morir y pasaremos".
3 Entonces Adán y Eva tomaron la piel, y volvieron a la Cueva de los Tesoros, y cuando llegaron
a ella, oraron, ya que estaban acostumbrados.
4 Luego, pensaron que la mejor forma de hacer sus prendas era de los SKINS y no tenían
habilidad para ello.
5 Entonces Elohim les envió su ángel para mostrarles cómo trabajar las pieles. Y el ángel dijo a
Adán, "Vayan y traigan algunas espinas de la palma”, entonces salió Adán y trajo algunas como
el
ángel le había mandado.
6 Entonces el ángel antes de que ellos comenzaran a trabajar las pieles, tomó las espinas y fue
pegando la piel a la manera de como uno prepara una camisa.
7 Entonces el ángel de nuevo se puso de pie y oró a Elohim para que las espinas que estaban en
las
pieles sea ocultas y quedan las pieles bien unidas, como cuando pasamos el hilo.
8 Y así fue, por orden de Elohim, y se convirtieron en prendas para Adán y Eva, y Él los vistió
de
esta manera.
9 A partir de ese momento Adán y Eva no vieron mas su desnudez, pues ya habían sido vestidos.
10 Y esto ocurrió al final del quincuagésimo primer día.
11 Entonces, cuando Adán y Eva vestidos con prendas hechas de oveja, oraron, buscando la
misericordia y el perdón del Señor, y le dieron gracias porque había tenido misericordia de ellos
y
había cubierto su desnudez; y no dejaron de orar toda la noche.
12 Entonces, cuando llegó la mañana y salió el sol, oraron, como era ya su costumbre y salieron
de la cueva.
13 Y dijo Adán a Eva, "Dado que no sabemos lo que hay al oeste de esta cueva, vamos, vayamos
y veamos; salieron pues y se dirigieron a la parte occidental de la cueva.
Capítulo LIII
La profecía de las Tierras y de la gran inundación.
1 No habían ido muy lejos de la cueva, cuando Satanás los vió y se escondió entre ellos y la
cueva, y aparecieron dos leones feroces y hambrientos de tres días, y se acercaron a Adán y a
Eva con el fin de devorarlos.
2 Al verlos, Adán y Eva lloraron y oraron a Elohim para que los libre.
3 Entonces la Palabra de Elohim vino a ellos, y los llevó lejos de los leones.
4 Y Elohim dijo a Adán, "Adán, ¿qué buscaban en la frontera occidental? ¿Y por qué han dejado
su
propia frontera oriental, la que te fue dada?
5 Ahora bien, vayan de vuelta a su cueva, y permanezcan en ella, a fin de que Satanás no los
vaya a engañar con una astucia aun mayor.
6 Adán, a la frontera occidental ha de ir un descendiente tuyo que tendrá que descender e ir al
desfiladero por sus propios pecados y se rendirá a las órdenes de Satanás y seguirá sus obras.
7 Por lo tanto voy a traer sobre su descendencia una gran inundación de aguas que los abrumará
a todos. Pero haré que los justos sean librados y los llevaré a un lugar lejano, y esta tierra donde
ustedes viven quedará desolada y sin habitantes.
8 Después que Elohim habló, regresaron a la Cueva de los Tesoros. Pero su carne se secó, y
estaban débiles por el ayuno y la oración, además de la tristeza que sentían por haber actuado en
contra de Elohim.
Capítulo LIV
Adán y Eva van a explorar.
1 Entonces Adán y Eva se pusieron de pie en la cueva y oraron toda la noche hasta el amanecer.
Y cuando el sol ya estaba en lo alto, salieron de la cueva con gran dolor y pesadez y no sabían 
por
donde iban.
2 Y caminaron en esa condición hasta la frontera sur del jardín, luego caminaron tanto que
fueron
llegando a la frontera oriental, y aún mas allá, donde no había mas tierras.
3 Y el querubín que vigilaba el jardín, estaba de pie en la puerta occidental, y la protegía de
Adán
y Eva, para que no entraran en él. Y el querubín dio la vuelta, como si se tratara de darles muerte,
según el mandamiento que Elohim le había dado.
4 Y cuando Adán y Eva llegaron a la frontera oriental del jardín, tuvieron el pensamiento de
entrar en él, ya que n o veían al querubín, de repente, el querubín vino con su espada parpadeante
de fuego en la mano y cuando los vio, se apresuró para darles muerte; porque tenía miedo que
Elohim lo destruyera por haber dejado que entren al jardín sin su orden.
5 Y la espada del querubín parecía disparar llamas a distancia de ella. Pero cuando la ha
acercado a Adán y Eva, la llama no brillaba tanto.
6 Por eso, el querubín pensó que Elohim era favorable a ellos, y quizás lo quería de vuelta en el
jardín, se preguntaba.
7 Y no podía ir al cielo para saber si era orden de Elohim que entraran al jardín, por lo que siguió
de
pié ante ellos, porque tenía miedo de que si entraban sin el permiso del Señor, lo destruiría.
8 Cuando Adán y Eva vieron que el querubín estaba muy cerca a ellos con su espada flameante
en su mano, que llegó hasta sus rostros, cayeron como muertos por el miedo.
9 En ese momento los cielos y la tierra se sacudieron, y otros querubines bajaron del cielo hacia
donde estaba el querubín que vigilaba el jardín, y lo vieron asombrados y en silencio.
10 Entonces, una vez más, otros ángeles vinieron abajo cerca del lugar donde Adán y Eva
estaban. Y ellos se encontraban entre la alegría y la tristeza.
11 Ellos se alegraron, porque pensaban que Elohim les fue favorable a Adán y a Eva, y que
deseaba
que regresaran al jardín y que puedan recuperar la alegría que tenían antes de la transgresión.
12 Pero ellos se acongojaron por Adán, porque él estaba caído como un hombre muerto, él y
Eva,
y se dijeron en sus pensamientos: “Adán no ha muerto en este lugar, pero Elohim le ha dado
muerte, por haber llegado a este lugar y desear entrar en el jardín sin su permiso”
Capítulo LV
El conflicto entre Elohim y Satanás.
1 Entonces vino la Palabra de Elohim a Adán y Eva, y sanando sus cuerpos, les dice: "¿Por qué
han
llegado hasta aquí? ¿Tienen la intención de entrar en el jardín, a pesar de las palabras que les fue
dicha?, No puede ser hoy, pero sólo cuando el pacto que he hecho con ustedes se haya cumplido,
recién podrán entrar".
2 Adán, al escuchar la Palabra de Elohim, y el aleteo de los ángeles, a quienes no podían ver,
sino
tan solo escuchar el sonido de sus alas, lloró junto con Eva y dijeron a los ángeles:
3 "Oh, benditos seres espirituales, que esperan en Elohim, mírenme, soy incapaz de verlos, pero
cuando yo estaba en mi antigua naturaleza brillante, podía verlos; canté alabanzas y mi corazón
se ponía por encima de ustedes;
4 Pero ahora, que he transgredido, que la naturaleza brillante se ha apartado de mi y he caído en
este estado miserable; ya no puedo verlos, y ustedes ya no me sirven como solían hacerlo, pues
ahora tengo carne animal.
5 Sin embargo, oh ángeles de Elohim, pidan a Elohim conmigo, para que restablezca, para ser
como
era antes, para que me rescate de esta miseria, para que me saque de esta pena de muerte, por
haber transgredido en su contra.
6 Entonces, cuando los ángeles escucharon estas palabras, todos se entristecieron por él y
maldijeron a Satanás que había engañado a Adán, cayendo en la miseria y en una vida de muerte,
dejando el jardín, y en lugar de paz, tenga problemas y dejado la alegría para llegar a esta tierra
extraña.
7 Entonces los ángeles dijeron a Adán, "obedeciste a Satanás, e hicieron caso omiso de la
Palabra de Elohim, quien los creó, y creíste que Satanás iba a cumplir todo lo que había
prometido.
8 y ahora, oh Adán, te vamos a dar a conocer como es que procedió, antes de su caída del cielo.
9 Él reunió a sus anfitriones, y los engañó, y se comprometió en darles un gran reino, una
naturaleza divina, y otras promesas mas.
10 Sus anfitriones creyeron que su palabra era verdad, por lo que se rindieron ante él y
renunciaron a la gloria de Elohim.
11 Luego se acercaron a nosotros y quiso ordenar que estuviéramos bajo su mando y que
aceptemos sus promesas, pero no tomamos su consejo.
12 Después de haber luchado contra Elohim, y haber mostrado su fortaleza en contra de él, se
reunieron sus anfitriones, e hicieron la guerra contra nosotros. Y si no hubiera sido por la fuerza
de Elohim, que estuvo con nosotros, no hubiéramos podido prevalecer contra él para lanzarlo
desde el cielo.
13 Pero cuando cayó de entre nosotros, hubo gran alegría en el cielo, porque fue puesto por
debajo de nosotros. Porque si hubiera permanecido en el cielo, nadie, ni un solo ángel hubiera
permanecido en pié.
14 Pero Elohim en su misericordia, lo llevó de entre nosotros a esta tierra oscura, para que la
oscuridad sea en sí mismo y un hacedor de maldad.
15 Y su maldad ha seguido con él a tal punto de hacerte guerra, engañándote y haciéndote salir
del jardín, y has salido a esta tierra extraña donde te han sobrevenido todos estos dolores y la
muerte que Elohim trajo sobre él, ha venido a estar sobre ti también y todo porque obedeciste a
Satanás, trasgrediendo contra Elohim.
16 Entonces todos los ángeles se regocijaron y alabaron a Elohim, y le pidieron que no destruya
a
Adán por haber tratado de entrar en el jardín y que espere hasta que se cumpla la promesa y que
les permita ayudarlo hasta que sea librado para siempre de la mano de Satanás.
Capítulo LVI
Un capítulo de la divina comodidad.
1 Entonces vino la Palabra de Elohim a Adán, y le dijo:
2 "Oh Adán, al ver el jardín de la alegría y esta tierra de trabajo duro, y ver que el jardín está 
lleno de ángeles y tu acá en esta tierra con el Satan, a quien obedecieron,
3 Sin embargo, si hubiesen sido obedientes a mí y hubiesen guardado mis palabras, ahora
estarían con mis ángeles en el jardín.
4 Pero cuando transgredieron obedeciendo a Satanás, se convirtieron en los invitados entre sus
ángeles, que están llenos de maldad, y vinieron a esta tierra, donde encontraron espinas y cardos.
5 Adán, pregúntele al que te engañó, diciendo que les darían naturaleza divina y que les daría un
jardín como el que yo les dí y que les llenaría con una naturaleza brillante como la que ya les
había dado;
6 Pídanle que les haga un cuerpo como el que les hice o que les de un día de dascanso como el
que les concedí, o que cree dentro de ustedes un alma razonante, como el que les creé; pero
créeme que él no les dará ni una de las cosas que les prometió.
7 Reconoce, entonces, mi favor hacia ti, y mi misericordia sobre ti, mi criatura, que no me he
vengado por su transgresión contra mí, pero en mi lástima por ti he prometido que al final de los
grandes cinco y medio días voy a venir y a salvar. "
8 Entonces Elohim dijo de nuevo a Adán y a Eva, "Levántense, vayan desde aquí abajo, antes de
que el querubín con una espada de fuego en la mano los destruya".
9 Pero el corazón de Adán fue confortado por las palabras de Elohim y adoró junto con Eva,
antes de que salieran de la presencia de Elohim.
10 Y Elohim mandó a sus ángeles para que escoltaran a Adán y a Eva, a la cueva con alegría, en
lugar del miedo que había llegado sobre ellos.
11 Entonces los ángeles vinieron hasta Adán y Eva, y los trajeron abajo de la montaña por el
jardín, con canciones y salmos, hasta que llegaron a la cueva. Entonces los ángeles los
fortalecieron y brindaron comodidad y luego se apartaron hacia el cielo, a donde su Creador, que
les había enviado.
12 Pero después de que los ángeles se habían apartado de Adán y Eva, Satanás vino
tímidamente y se puso a la entrada de la cueva en la que estaban Adán y Eva. Luego llamó a
Adán y dijo: “Adán ven, quiero hablar contigo”
13 Entonces Adán salió de la cueva, pensando que era uno de los ángeles de Elohim que venía a
darle un buen consejo.
Capítulo LVII
"Por lo tanto, se redujo...."
1 Sin embargo, cuando Adán salió y vio su horrible figura, tuvo miedo de él, y le dijo: "¿Quién
eres?"
2 Entonces Satanás respondió y le dijo: "Soy el que se escondió dentro de la serpiente y habló
con Eva y la seduje a comer del árbol y a obedecerme, soy el que la envió con discursos
engañosos para que fuera a donde tu estabas y comieras también y te apartaras del mandato de
Elohim”
3 Pero cuando Adán escuchó estas palabras de él, le dijo: "¿Puedes hacerme un jardín como el
que Elohim hizo para mí? O puedes vestirme de la misma naturaleza brillante con la que Elohim
me
había vestido?
4 ¿Dónde está la naturaleza divina que prometiste darme? ¿Dónde está todo ese tremendo
discurso que tuviste con nosotros en el principio cuando estábamos en el jardín?
5 Entonces Satanás dijo a Adán: "¿Crees a caso que todo cuanto les he prometido me gustaría
cumplirlo y entregártelo?, ¡Por supuesto que no!; pues ni siquiera yo mismo he pensado obtener
lo que he prometido.
6 Por lo tanto, cayeron ustedes, y yo les he hecho caer de aquel que yo mismo caí, y así como
ustedes, cualquiera que acepta mi consejo, también caerá.
7 Pero ahora, oh Adán, porque caíste, estás bajo mi regla y soy rey sobre ti porque me has
obedecido y has transgredido en contra de tu Elohim, y no tendrán ninguna liberación de mi
mano
hasta el día que Elohim te prometió liberarte.
8 Una vez más dijo, "Porque no sabemos el día acordado que Elohim tiene para contigo, ni la
hora
en que irás con él, por eso multiplicaremos la guerra y el asesinato para ti y tu descendencia,
después de ti.
9 Esta es nuestra voluntad y nuestro gusto, que ninguno de los hijos de los hombres puedan
heredar el cielo.
10 Porque nuestra casa está cimentada en el fuego y por eso no dejaremos nunca, ni día, ni hora,
de hacer nuestro mal, y así como entraste a la cueva para morar en ella, yo estableceré fuego
sobre ti.
11 Cuando Adán escuchó estas palabras, lloró amargamente y llorando le dijo a Eva:
¿Escuchaste
lo que dijo, que ninguna de las promesas que te dijo en el jardín pretende cumplir? Y ¿Podrá ser
cierto que será rey sobre nosotros?
12 Pero nosotros le pedimos a Elohim, quien nos creó, que nos librara de su mano.
Capítulo LVIII
"Acerca de la puesta de sol en el día 53"
1 Entonces Adán y Eva extendieron sus manos ante Elohim, rezando y pidiendo que les trajera
ayuda y llevara a Satanás lejos de ellos para que no los mortificara y los obligara a negarle.
2 Entonces Elohim les envió a la vez, su ángel, que condujo fuera a Satanás, lejos de ellos. Esto
sucedió alrededor de la puesta de sol, en el quincuagésimo tercer día después de que había salido
del jardín.
3 Entonces Adán y Eva entraron en la cueva, y se pusieron de pie y pusieron sus caras al suelo,
para orar a Elohim.
4 Pero antes de que oraran, dijo Adán a Eva, "Mira, lo que las tentaciones han hecho de nosotros
en esta tierra, Ven, levantémonos y pidamos a Elohim que perdone nuestros pecados, y no
salgamos hasta el final del día siguiente, a la cuadragésima. Y si morimos aquí, él nos salvará ".
5 Entonces Adán y Eva se levantaron, y se unieron en oración a Elohim.
6 Ellos siguieron orando en la cueva, y no salieron de ella, ni de noche ni de día, hasta que sus
oraciones se incrementaron en sus bocas, al igual que una llama de fuego.
Capítulo LIX
Octava aparición de Satanás a Adán y Eva.
1 Pero Satanás, que odia a todos los buenos, no les permitió terminar sus oraciones. Pues llamó
a sus anfitriones, los cuales vinieron, de uno en uno y les dijo: Adán y Eva, a quienes engañé, se
han puesto de acuerdo para orar a Elohim, de día y de noche y se entregan a él y mendigan
misericordia y ya que no saldrán de la cueva hasta el final del cuadragésimo día,
2 Y ya que continuarán sus oraciones, ya que ambos han acordado en pedirle que los librara de
nuestras manos y que les restaure a su anterior estado, veamos que podemos hacer contra ellos.
Y sus anfitriones le dijeron: "El poder es tuyo, oh Señor, para hacer lo que quieras".
3 Entonces Satanás, en gran maldad, tomó a sus anfitriones y entró en la cueva, en la trigésima
noche, de los cuarenta y un días, y venció a Adán y Eva, hasta que los dejó como muertos.
4 Luego vino la Palabra de Elohim a Adán y Eva, y los levantó de su sufrimiento y les dijo:
“Sean
fuertes y no tengan temor por lo que acaba de sucederles”
5 Sin embargo, Adán lloró y dijo: "¿Dónde estabas, oh mi Elohim, que permites que me castigue
con
tales golpes, y que este sufrimiento venga sobre nosotros, sobre mí y sobre Eva, la obra de sus
manos?"
6 Entonces Elohim le dijo: "¡Oh Adán, él es amo y señor de todo lo que tiene, él que te dijo, que
te
daría la divinidad. ¿Dónde está ese amor para contigo? Y dónde está el regalo que te prometió?
7 ¿Por favor, él tan sólo alguna vez, oh Adán, te trajo confort, te fortaleció, se regocijó contigo, o
envió a sus anfitriones para protegerte; mas tu les has bendecido y seguido su consejo y
mandamiento?
8 Entonces Adán lloró ante el Señor, y dijo: "Oh Señor he transgredido un poco, sin embargo el
castigo es severo, te pido que me liberes de sus manos o de lo contrario tengas piedad de mi y
tomes mi alma fuera de mi cuerpo ahora y los saques de esta tierra extraña.
9 Entonces Elohim dijo a Adán, "Si tan sólo hubieras pensado esto y hubieras orado antes de la
transgredir, entonces te hubieras librado del problema que tienes ahora
10 Pero Elohim tuvo paciencia con Adán, y dejó que él y Eva permanezcan en la bodega hasta
que
hubieran cumplido los cuarenta días.
11 Pero como las fuerzas y la carne de Adán y Eva se marchitaron por el ayuno y la oración, por
el hambre y la sed, pues no habrían probado ni alimento n i bebida, desde que salieron del jardín,
ni sus cuerpos habían cumplido sus funciones en una forma completa, no tenían fuerzas para
seguir orando, hasta el final del día siguiente a la cuadragésima; estaban entonces caídos en la
cueva y lo que salía de sus bocas era solo alabanzas.
Capítulo LX
El Satan aparece como un anciano. Él ofrece "un lugar de descanso."
1 Entonces en el ochenta y nueve día, Satanás entró a la cueva, disfrazado en una prenda de luz,
y sobre él, una faja brillante.
2 Parecía un funcionario de la luz, su mirada era la más horrible, pero su rostro era agradable y
su discurso, dulce.
3 Por lo tanto, se transforma a sí mismo con el fin de engañar a Adán y a Eva, y para hacerlos
salir de la cueva, antes de que hubieran cumplido los cuarenta días.
4 Pero él dijo dentro de sí mismo, "ahora, cuando se hayan cumplido los cuarenta días de ayuno
y
oración, Elohim les devolverá a su estado anterior, pero si Él no lo hace, les seguirá siendo
favorable,
e incluso, si ellos no fueran agradecidos, él aún les daría algo del jardín para su comodidad,
como
ya lo hizo en dos ocasiones.
5 Luego, Satanás se acercó a la cueva con esta apariencia y dijo:
6 "Oh Adán, levántate, levántate y ven con Eva, y vayamos a una buena tierra, no tengan temor,
pues soy de carne y hueso como ustedes, y al principio yo era una criatura creada por Elohim.
7 Y fue así, que cuando Él me creó a mí, me puso en un jardín en el norte, en la frontera del
mundo.
8 Y él me dijo: "Quédate aquí!" Y me quedé allí de acuerdo con Su Palabra, y no transgredí a su
mandamiento.
9 Entonces me hizo entrar en un sueño y que alejó de mi.
10 Pero Elohim te llevó en su mano divina, y te colocó en un jardín al Este.
11 Entonces me preocupé por tí, porque Elohim, bueno te apartó de mi lado y no permitió que te
quedaras a mi lado,
12 Y me dijo: 'No te preocupes por Adán, a quien quité de tu lado; daño no llegarán a él.
13 Por ahora lo he sacado de tu lado, y en un servicio de ayuda*, reúnete a él y te doy la alegría
de hacerlo.
14 Entonces el Satan dijo de nuevo: "Yo no sabía que estabas en esta cueva, ni nada sobre este
juicio que ha llegado sobre ti, hasta que Elohim me dijo:" He aquí, Adán ha transgredido, quien
habíatomado de tu lado, y Eva también, a quien saqué de su lado y me han obligado a
expulsarlos del jardín y traerlos a esta tierra de dolor y miseria, porque transgredieron contra mí
y han obedecido a Satanás. Y mira se encuentran en sufrimiento hasta el día de hoy, ya el
octogésimo día.
15 Entonces Elohim me dijo: "Levántate, ve a ellos, y tráelos a su lugar para que no sigan
sufriendo y así Satanás no pueda venir a ellos a afligirlos. Pero ahora están en gran miseria y se
encuentran
desamparados y con hambre”
16 Además, me dijo, 'Cuando estén contigo, dales de comer del fruto del Árbol de la Vida
también
del agua de la paz, vístelos con la prenda de luz y restáurales su estado anterior de la gracia y no
los dejes en miseria, porque ellos vinieron de ti. Pero el duelo no ha terminado ni se han
arrepentido de todo lo que les ha sobrevenido.
17 Pero cuando me enteré de esto, yo estaba triste, y mi corazón no podía soportar con paciencia
que por ustedes, Oh mi hijo.
18 Pero, oh Adán, cuando escuché el nombre de Satanás, tuve mucho miedo y pensé que cuando
saliera en busca de ustedes, me iba a poner una trampa como a ti, Adán y a ti Eva.
19 Y le dije, 'Oh Elohim, cuando vaya a mis hijos, Satanás se reunirá conmigo en el camino, y
hará la
guerra contra mí, como lo hizo en su contra. "
20 Entonces Elohim me dijo: "No temas; cuando te encuentres con él, golpéalo con lo que tienes
en tu mano, y no tengas miedo de él, para ti es de vieja data, y él no prevalecerán contra ti '.
21 Entonces dije, 'Oh mi Señor, estoy viejo, y no puedo ir. Envía tus ángeles para llevarlos'.
22 Pero Elohim me dijo, 'A los ángeles, en verdad, no, porque no son como ellos, además no
consentirán en venir; por eso te he elegido porque son tus hijos y son como tu y te escucharán en
todo lo que les vayas a decir.
23 Elohim me dijo además: "Si no tienes suficiente fuerza para caminar, voy a enviarte una nube
para transportarle hasta la puerta de la cueva, entonces la nube se regresó y me dejó allí.
24 Y si ellos vienen contigo, entonces enviaré una nube para que te traiga a ti y a ellos.
25 Entonces mandó una nube, la que me trajo hasta aquí y luego regresó.
26 Y ahora, oh mis hijos, Adán y Eva, vean mis cabellos, ya viejos y grises, y mi débil estado
por
estar lejos de aquel lugar, Vengan conmigo a ese lugar de descanso.
27 Entonces él comenzó a llorar ante Adán y Eva, y sus lágrimas se vertieron sobre el terreno
como agua.
28 Y cuando Adán y Eva levantaron sus ojos y vieron su barba, y escucharon su dulce hablar,
suavizaron sus corazones hacia él, y le obedecían, porque creyeron que era cierto.
29 Y les pareció a ellos que realmente eran sus hijos, cuando vieron que su rostro era como la de
ellos, y confiaron en él.
* La existencia de las dos palabras helpmeet y helpmate, es decir, exactamente la misma
cosa, es una comedia de errores. La promesa de Elohim a Adán, como prestados en la versión
King James de la Biblia, fue a darle una ayuda idónea para él (es decir, un ayudante
apropiado para él). En el siglo 17 las dos palabras y ayudar a cumplir en este pasaje se
confunde con una sola palabra, que se aplica a Eva, y por lo tanto helpmeet vino a significar
una esposa. Luego en el siglo 18, en un equivocado intento de hacer sentido de la palabra,
la ortografía helpmate fue presentado. Ambos errores son ahora más allá de recordar, y
tanto la ortografía son aceptables.
Capítulo LXI
Ellos comienzan a seguir a Satanás.
1 Entonces él tomó a Adán y a Eva de la mano, y empezó a sacarlos de la cueva.
2 Pero cuando ya estaban llegando a la puerta de la cueva, Elohim, sabía que Satanás había
logrado engañarlos y estaba sacándolos de la cueva antes de que se cumplieran los cuarenta
días , con el fin de llevarlos a algún lugar lejano para destruirlos..
3 Entonces la Palabra de Elohim, el Señor vino de nuevo y maldijo a Satanás, y lo llevó lejos de
ellos.
4 Y Elohim comenzó a hablar con Adán y Eva, diciéndoles: "¿Qué les hizo salir de la cueva, a
este
lugar?"
5 Y Adán dijo a Elohim: "¿cómo no creer, si un hombre está ante nosotros? Pues cuando
estábamos
en la cueva, de repente llegó ante nosotros un anciano amable que nos dijo, 'Yo soy un mensajero
de Elohim a ustedes, para que vuelvan al lugar de descanso.
6 Y creíamos, oh Elohim, que él era un mensajero tuyo, y salíamos con él y no sabíamos que no
teníamos que ir con él.
7 Entonces Elohim dijo a Adán, "Mira, que es el padre de las malas arte, él fue el que los hizo
perder
el jardín de las Delicias y cuando vio que Tu y Eva estaban en oración y ayuno y que no iban a
salir de la cueva hasta que se cumplieran cuarenta días, decidió poner en práctica sus ideas para
que se rompiera el vínculo mutuo y cortar lo que esperábamos de ustedes, luego llevarlos a algún
lugar lejano y destruirlos.
8 y como él no podía hacer nada a menos que tomara tu semejanza,
9 se presentó ante ustedes cono la cara semejante a la suya y comenzó a decirles mentiras como
si fueran verdades.
10 Pero porque soy misericordioso y soy favorable a ustedes, yo no le he permitido destruirlos y
una vez mas me le he llevado lejos.
11 Ahora, pues, oh Adán, toma a Eva y regresen a su cueva, y permanezcan en ella hasta la
mañana después de que el cuadragésimo día. Y cuando salgan, vayan hacia la puerta este del
jardín. "
12 Entonces Adán y Eva adoraron a Elohim, alabando y bendiciendo su nombre por la liberación
que les había llegado y para la liberación que había llegado a ellos de Él. Y regresaron a la
cueva.
Esto ocurrió en la noche del trigésimo noveno día.
13 Entonces Adán y Eva se pusieron de pie y con una ardiente pasión, oraron a Elohim, oraron
toda
la noche, hasta la mañana.
14 Entonces dijo Adán a Eva, "Levántate, vamos a ir hacia la puerta este del jardín, como
Elohim nos dijo."
15 Hicieron sus oraciones, como estaban acostumbrados a hacer todos los días, y dejaron la
cueva para ir a cerca de la puerta este del jardín.
16 Entonces Adán y Eva se pusieron de pie y oraron, y llamaron a Elohim para que los
fortaleciera,
y para que les envíe algo para satisfacer su hambre.
17 Pero después de que terminaron sus oraciones, eran demasiado débiles para moverse.
18 Luego vino la Palabra de Elohim una vez más, y les dijo: "¡Oh Adán, levántense, vayan y
traigan
los dos higos que tienen en la cueva, hasta aquí.”
19 Entonces Adán y Eva se levantaron y caminaron hasta que llegaron cerca de la cueva.
Capítulo LXII
Dos árboles frutales.
1 Pero el malvado Satanás tuvo envidia de que Elohim les consolara.
2 Entonces les impidió que entraran a la cueva y arrebatándoles los dos higos, los enterró a las
afueras de la cueva, a fin de que Adán y Eva no los encuentren; en su corazón estaba el deseo de
destruirlos.
3 Sin embargo, por la misericordia de Elohim, tan pronto como esos dos higos estaban en el
terreno,
Elohim derrotó a Satanás, anulando su deseo, el de destruir los higos, e hizo que de ellos salieran
dos árboles frutales que dieron sombra a la cueva, pues Satanás los había enterrado al oriente de
la cueva.
4 A continuación, cuando los dos árboles fueron cultivados, y se confundieron con el sector de
las
frutas, Satanás agravado en gran manera, llora, y dijo: "Hubiera sido mejor haber abandonado los
higos, dejándolos donde estaban, pero ahora, se han convertido en dos árboles frutales, de los
cuales, Adán y Eva van a comer toda su vida; y creí que enterrándolos los iba a destruir
completamente y que los ocultaría para siempre;
5 pero Elohim ha anulado mi plan y no ha permitido la destrucción de este fruto sagrado y ha 
hecho
notoria mi intensión que tenía en contra de sus siervos, derrotándome.
6 Entonces el Satan se alejó avergonzado porque no había logrado con todos sus planes a
destruir a Adán y a Eva.
Capítulo LXIII
La primera alegría de los árboles.
1 Sin embargo, Adán y Eva, ya cerca de la cueva, vieron las dos higueras, cargadas de frutas, que
eclipsaban la cueva,
2 Entonces dijo Adán a Eva, "Me parece que hemos venido por camino equivocado, ¿Cuándo
hemos visto estos árboles cerca de la cueva?, me parece que el enemigo desea llevarnos por
camino equivocado, ¿Habrá otra cueva como esta en la tierra?
3 Sin embargo, Eva, vamos a entrar en la cueva, y encontrar en ella los dos higos; si es así, esta
es nuestra cueva, pero si no los encontramos, entonces no es la nuestra
4 Ellos entraron luego a la cueva, y buscaron por las cuatro esquinas, mas no encontraron los
higos;
5 Entonces Adán gritó y dijo a Eva, ¡Hemos entrado a la cueva equivocada!, Eva, tal vez estas
dos
higueras son los dos higos que estaban en la cueva, y Eva respondió: Yo, por mi parte, no sé.
6 A continuación, Adán se puso de pie y oró diciendo: "Oh Elohim, Tú nos dijiste que
volviéramos a
la cueva, que tomemos los higos y que regresemos a ti;
7 Pero ahora, no los hemos encontrado. ¡Oh! Elohim, ¿has tomado, y sembrado estos dos
árboles, o
hemos ido camino a la tierra, o el enemigo nos ha vuelto a engañar?, En caso de que sea real,
entonces, oh Elohim, revélanos el secreto de estos dos árboles y de estos dos higos".
8 Entonces vino la Palabra de Elohim a Adán, y le dijo: "¡Oh Adán, cuando te envié a buscar los
higos, Satanás fue antes que ustedes, tomó los higos y los enterró al este de la cueva, con la
intensión de destruirlos, no los sembró para bien.
9 Mas tuve misericordia y mandé que estos árboles crecieran y dieran sombra a la cueva para
traerte descanso y para mostrarte mi poder y las maravillas de mis obras.
10 Y también, mostrarte la mezquindad de Satanás, y su mal obrar, por siempre, y desde que
salió del jardín, no ha cesado, ni un solo día, haciéndote de algún modo, daño. Pero no he dado
poder sobre él. "
11 Y dijo Elohim: "A partir de ahora, oh Adán, se regocijarán por los árboles, tanto tu como Eva
y el
resto , cuando se sientan cansados, pero no coman ninguno de sus frutos ni vengan cerca de
ellos.”
12 Entonces Adán lloró, y dijo: "Oh Elohim, ¿nos o vas a matar de nuevo, o apartarnos de tu
rostro
y cortar nuestra vida de la faz de la tierra?
13 Oh Elohim, te pido, si existe en estos árboles, ya sea la muerte o algún otro mal, como en el
primer tiempo, y ahora que están cerca de nuestra cueva, mejor déjanos morir por el calor, el
hambre o la sed.
14 Porque sabemos de tu maravillosa obra, oh Elohim, que son grandes, y que por tu poder 
puedes
llevar a cabo una cosa, como otra, sin que uno de ellos lo deseen. Por tu poder puedes hacer que
las rocas se conviertan en árboles, y los árboles, en rocas, si así lo deseas. "
Capítulo LXIV
Adán y Eva participar de la primera comida terrenal.
1 Entonces Elohim miró que Adán tenía resistencia frente al hambre, a la sed y al calor. Elohim
así
mismo cambió las dos higueras en los dos higos que fueron inicialmente y les dijo a Adán y a
Eva:
“Cada uno de ustedes puede tomar una parra” y ellos tomaron las parras como les dijo Elohim.
2 Y Él les dijo: "Ahora entren en la cueva y coman los higos, y satisfagan su hambre, o de lo
contrario morirán."
3 Así que, como Elohim mandó, entraron en la cueva cerca de la puesta del sol. Y Adán y Eva,
puestos de pié, oraron, durante toda la puesta del sol.
4 Luego se sentaron a comer los higos, pero no sabían cómo comer; porque no estaba
acostumbrados a comer alimentos terrenales. Tenían miedo de que si ellos comían, su estómago
se agobie, su carne se engruese y su corazón se incline a favor de los alimentos terrenales.
5 Sin embargo, mientras estaban sentados así, Elohim, sintió pena por ellos, y les envió su ángel,
para que no perezcan de hambre y sed.
6 Y el ángel dijo a Adán y a Eva, "Elohim me ha enviado a decirles que deben comer, porque ya
no
tienen fuerzas para continuar, pues si no comen van a morir; ahora tienen carne animal y esta
carne no puede subsistir sin alimento ni bebida”
7 Entonces Adán y Eva tomaron los higos y comenzaron a comer; y Elohim había puesto en
estos un
agradable sabor, como una mezcla de pan y sangre..
8 Entonces el ángel dejó a Adán y a Eva, quienes comieron de los higos hasta de Adán y Eva,
que
comió de los higos hasta quedar satisfechos; luego dejaron hacia un lado lo que sobró, pero
Elohim
en su amor y poder hizo que los higos estuvieran completos nuevamente, bendiciéndolos.
9 Después de esto Adán y Eva se levantaron, y oraron a Elohim, con un corazón alegre y con
renovada fuerza, y se regocijaron y alabaron por la abundancia de toda esa noche. Y este fue el
final de los ochenta y tres días.
Capítulo LXV
Adán y Eva adquieren órganos digestivos. Ya no hay esperanza de volver al Jardín.
1 Y cuando era ya de día, se levantaron y oraron, como era su costumbre, y luego salieron de la
cueva.
2 Sin embargo, se enfermaron por causa de los alimentos que habían comido, porque no estaban
acostumbrados y se dijeron uno al otro:
3 "Esto nos ha pasado por comer, ahora sentimos este gran dolor. Estamos en la miseria y vamos
a morir; habría sido mucho mejor haber muerto por mantener puros nuestros cuerpos, que morir 
habiéndolos manchado con la comida. "
4 Entonces dijo Adán a Eva, "Este dolor no venía a nosotros en el jardín, ni tampoco comíamos
alimentos tan malos. ¿Crees, Eva, que Elohim nos haya mandado esta plaga a través de los
alimentos, para que nuestras vísceras salgan, o esto significa que Elohim nos va a matar con este
dolor antes de que cumpla su promesa con nosotros? "
5 Luego, Adán suplicó al Señor y le dijo: "Oh Señor, no nos hagas perecer a través de los
alimentos que hemos comido. Oh Señor, no nos castigues, trátanos de acuerdo a tu gran
misericordia, y no nos abandones hasta el día de la promesa que nos has hecho."
6 Entonces Elohim los miró, y les mostró el comer un alimento a la vez, tal cual se hace hasta el
día
de hoy, para que no perezcan.
7 Entonces Adán y Eva regresaron de nuevo en la cueva, estando tristes y llorando debido a la
alteración que sufrieron sus cuerpos. Y ambos sabían desde esa hora que eran seres alterados y
que toda esperanza de volver al jardín ahora estaba perdida, y que no podían entrar en él.
8 Ahora sus cuerpos cumplían funciones extrañas para ellos y entendieron que toda carne
necesita de los alimentos y de las bebidas para subsistir y que ya no podían entrar al jardín.
9 Entonces dijo Adán a Eva, "He aquí, nuestra esperanza está ahora perdida, y también lo está
nuestra confianza para entrar en el jardín. Ya no pertenecemos a los habitantes del jardín, pues a
partir de ahora somos de la tierra y el polvo, y de los habitantes de la tierra. No vamos a volver al
jardín, hasta el día en que Elohim ha prometido salvarnos, y para traernos de nuevo en el jardín,
como Él nos prometió. "
10 Luego oró a Elohim que Él tenga misericordia de ellos, tras lo cual, su mente se inquietaba,
sus
corazones se rompieron, y su anhelo era enfriado y eran como extraños en la tierra. Esa noche
Adán y Eva pasaron en la cueva, donde durmieron en gran medida a causa de los alimentos que
habían comido.
Capítulo LXVI
Adán hace su primer día de trabajo.
1 Cuando era de mañana, el día después de haber comido los alimentos, Adán y Eva oraron en la
gruta, y Adán dijo a Eva, "Mira, hemos pedido los alimentos a Elohim, y Él nos lo dio. Vayamos
ahora y pidamos que también nos de un poco de agua”
2 Entonces se levantaron, y se dirigieron a la orilla del arroyo de agua, que estaba en la frontera
sur del jardín, en el que se habían tirado antes. Y fue a la orilla, y oró a Elohim para que les
mande a
beber del agua.
3 Entonces la Palabra de Elohim vino a Adán, y le dijo: "¡Oh Adán, su cuerpo se ha convertido
en un
cuerpo brutal, y necesita agua para beber. Toma del agua y bebe y luego alaba y da gracias”
4 Adán y Eva se trasladaron hasta al arroyo y bebieron de ella, hasta que su cuerpo se sintió
refrescado. Después de haber bebido, alabaron a Elohim, y luego regresaron a su cueva, como
era
ya su antigua costumbre. Esto sucedió al final de los ochenta y tres días.
5 Luego, en los ochenta y cuarto día, se llevaron los dos higos y los colgaron en la cueva, junto
con las hojas, y era para ellos un signo y una bendición de Elohim. Y los pusieron allí para que si 
sus
descendientes llegaran allí, vieran las cosas maravillosas que Elohim había hecho para ellos.
6 Entonces Adán y Eva estando de nuevo fuera de la cueva, pidieron a Elohim que les muestre
algo
de comida con la que podría nutrir su cuerpo.
7 Entonces la Palabra de Elohim se acercó y les dijo: "¡Oh Adán, vayan hasta el oeste de la
cueva,
hasta llegar a una zona oscura de la tierra, y allí encontrarán alimentos."
8 Y Adán obedeció a la Palabra de Elohim, y tomó a Eva, y bajaron a la tierra oscura, y allí
encontraron trigo * creciente y maduro, e higos para comer, y Adán se alegró por ello.
9 Entonces la Palabra de Elohim vino de nuevo a Adán, y le dijo: "Toma una parte de este trigo y
hagan con el algunos panes para que nutran sus cuerpos. Y dio Elohim sabiduría al corazón de
ellos
para que elaboraran con el maíz, los panes.
10 Adán sacó el trigo hasta quedar débil y cansado, luego regresó a la cueva muy regocijado con
lo que había aprendido con el trigo para lograr hacer pan.
* En este libro, los términos «maíz» y «trigo» se emplean indistintamente. La referencia es,
posiblemente, que sirve para indicar un tipo de grano parecido a la antigüedad egipcia El
maíz también conocido como Durra. Durra es un trigo-como cereal de grano cultivado con
frecuencia en regiones áridas como Egipto.
Capítulo LXVII
Satanás intenta llevar por mal camino a Adán y a Eva
1 Cuando Adán y Eva bajaron a la tierra del barro negro y llegaron cerca del trigo, que Elohim
les
había mostrado y vieron que estaba maduro y listo para cosechar, lo empezaron arrancar con la
mano, pues no tenían una hoz con que hacerlo, y así lo hicieron hasta que acabaron ded tomar lo
que necesitaban.
2 Luego de haber apilado en un montón, estaban tan cansados que desfallecían por el calor y por
la sed que tenían y fueron y se recostaron a la sombra de un árbol, donde la brisa fresca los relajó
hasta quedar dormidos.
3 Pero Satanás vio lo que Adán y Eva había hecho. Y llamó a sus anfitriones, y les dijo: "Puesto
que Elohim ha mostrado a Adán y a Eva todo acerca de este trigo, que les sirve para fortalecer
sus
cuerpos, nosotros vamos a hacerles el trabajo mas difícil, ellos han hecho una pila de trigo y
estando cansados por el trabajo duro, se han quedado dormidos, vengan, vamos a incendiar el
maíz para que se queme todo y vaciemos por tierra esa botella de agua que tienen para que no
tengan con que calmar su sed y así mueran por hambre y por sed
4 Entonces, cuando despierten de su sueño, y traten de regresar a la cueva, vamos a llegar a ellos
en el camino, y los llevaremos por otro camino distinto; a fin de que mueran de hambre y sed; y
así tal vez logremos que nieguen a Elohim y El los destruya; así nos vamos a deshacer de ellos "
5 Entonces Satanás y sus anfitriones prenden fuego al trigo y lo quemaron.
6 Pero cuando Adán y Eva sintieron el calor del fuego, se despertaron y vieron que su trigo
estaba quemándose y que la botella de agua estaba derramada por el suelo,
7 Y lloraron y se dirigieron de nuevo a la cueva.
8 Pero a medida que se iban hasta por debajo de la montaña, Satanás y sus anfitriones se
reunieron en forma de ángeles, alabando a Elohim.
9 Entonces Satanás dijo a Adán, "Adán, ¿por qué estás tan dolido con el hambre y las sed?, me
parece que Satanás les ha quemado el trigo” y Adán responde: “Si”
10 De nuevo Satanás dijo a Adán, "Vuelve con nosotros, somos ángeles de Elohim. Elohim nos
ha
enviado a ustedes, para que les mostremos otro campo de maíz, mucho mejor que este y también
una fuente de agua muy buena, con muchos árboles, mucho mejor que el Satanás ha consumido”
11 Adán pensando que era cierto y que realmente eran ángeles de Elohim, los siguió
12 Entonces siguió a Satanás por el mal camino, durante ocho días, hasta que fatigado,
hambrientos y sedientos cayeron a tierra como muertos, y luego Satanás huyó con sus
anfitriones.
Capítulo LXVIII
Adán y Eva establecen la costumbre de culto a Elohim.
1 Entonces Elohim miró a Adán y a Eva, y vio como Satanás los había engañado hasta el punto
de
casi matarlos.
2 Y envió su Palabra, y levantó a Adán y a Eva de su estado de muerte.
3 Luego, Adán, cuando estuvo ya de pie, dijo, Oh Elohim, ¿Por qué nos haces perecer, enviando
tus
ángeles para que quemen el trigo y viertan el cubo de agua?, si esto es de ti, quítanos el alma
pero no nos castigues
4 Entonces Elohim dijo a Adán: "Yo no he mandado a quemar el trigo y no he hecho verter el
cubo
de agua y no he enviado a mis ángeles para que te desvíen del camino.
5 Fue Satanás, su maestro, el que lo hizo; él, a quien ustedes se han sometido y por quien
dejaron mi mandamiento; él es quien ha quemado el maíz y derramado el agua y los ha llevado
en un camino equivocado; y todas las promesas que les ha hecho, son solo un truco, un engaño y
una mentira.
6 Pero ahora, oh Adán, yo haré buenas obras para ustedes”
7 Y Elohim le dijo a sus ángeles que tomaran a Adán y a Eva, y los llevaran al campo de trigo y
que
lo encuentren como era antes y también el cubo, lleno del agua.
8 Y allí vio un árbol, y encontraron en ella maná sólido, lleno por el poder de Elohim. Y los
ángeles
les mandaron que comiesen del maná, por cuanto estaban hambrientos.
9 Y Elohim amonestó a Satanás y lo maldijo, prohibiéndole venir nuevamente al campo y
destruirlo.
10 Entonces Adán y Eva tomaron del maíz, e hicieron con ella una ofrenda, en la montaña,
donde
habían hecho su primera ofrenda de sangre.
11 Y ellos ofrecieron esta ofrenda de nuevo en el altar que había construido en un principio. Y se
pusieron de pie y oraron, y en súplica, dijeron al Señor: “Oh Señor, cuando estábamos en el
jardín, nuestras alabanzas eran como esta ofrenda y nuestra inocencia como el incienso que te 
agrada; pero ahora, Oh Señor acepta esta ofrenda de nosotros y no nos prives de tu misericordia”
"
12 Entonces Elohim dijo a Adán y a Eva, "Desde el momento que han hecho esta ofrenda y me
la
han ofrecido, yo he prometido a mí mismo que me haré carne y que cuando baje a la tierra te
salvaré y el sacrificio se hará en forma continua en un altar para el perdón y la misericordia, para
dar a todos aquellos que participan de el”
13 Y Elohim envió un brillante fuego sobre la ofrenda de Adán y Eva, y la completó con brillo,
la
gracia y la luz, y el Espíritu Santo descendió sobre la ofrenda.
14 Entonces Elohim mandó un ángel a tomar fuego, con pinzas, como si fuera una cuchara, y con
ella tomó de la ofrenda y se la llevó a Adán y a Eva; así lo hizo el ángel, tal como Elohim se lo
había
mandado.
15 Y cuando recibieron de la ofrenda, las almas de Adán y Eva se iluminaron, y sus corazones
estaban llenos de gozo y alegría y de las alabanzas de Elohim.
16 Y Elohim dijo a Adán: "Esta será una costumbre, y cuando la aflicción y el dolor venga sobre
ustedes, háganlo. Pero su liberación y su entrada al jardín, no será hasta que se cumplan los días
ya acordados entre ustedes y yo, y si no fuere así, yo por mi misericordia y mi piedad sobre
ustedes, haría que regresen al jardín, debido a la ofrenda que acaban de hacer en mi nombre”
17 Adán, al escuchar esto del mismo Elohim, se regocijó, y él y Eva adoraron ante el altar, al que
cedieron, y luego volvieron a la Cueva de los Tesoros.
18 Y esto tuvo lugar al final del duodécimo día después del octogésimo día, a partir del momento
que Adán y Eva salieron del jardín.
19 Y se pasaron de pie toda la noche hasta la mañana rezando, y luego salieron de la cueva.
20 Entonces dijo Adán a Eva, con alegría de corazón, porque la ofrenda que habían hecho a
Elohim,
había sido aceptada; “ Vamos a hacer esto tres veces a la semana, el día miércoles, que es el
cuarto de la semana, entre el Viernes y el Sábado y el día Domingo, todos los días de nuestra
vida”
21 Y por el acuerdo que Adán y Eva tomaron entre sí, Elohim se sintió complacido.
22 Después de esto, vino la Palabra de Elohim a Adán, y dijo: "¡Oh Adán, estos días que han
determinado para las ofrendas, son los día que vienen sufrimientos sobre mi, cuando esté el la
carne, el día Miércoles y el día de la preparación para el Viernes.
23 Pero en cuanto al primer día, es el día en que he creado todas las cosas, y he puesto los
cielos. Y una vez más, a través de mi, voy a crear alegría y criaré en alto a todos los que creen en
Mi, Oh Adán, ofrece esta ofrenda todos los día de tu vida”
24 Entonces Elohim retira Su Palabra de Adán.
25 Y Adán siguió ofreciendo la ofrenda, cada semana, tres veces, hasta el final de siete semanas.
Y el primer día, que es el quincuagésimo, Adán hizo una ofrenda como él estaba acostumbrado,
y
él y Eva llegaron al altar ante Elohim, como Él les había enseñado.
Capítulo LXIX
Duodécima aparición de Satanás a Adán y a Eva.
1 Entonces Satanás, que odia a todos los buenos, envidió a Adán por su ofrenda, puesto que a
través de ella halló el favor de Elohim, y se apresuró y tomó una fuerte piedra entra las piedras
de
hierro fuerte, y tomando la forma de un hombre se puso entre Adán y Eva.
2 Adán fue entonces para hacer su ofrenda sobre el altar y comenzó a orar levantando sus manos
ante Elohim
3 Entonces Satanás se apresuró y con la fuerte piedra de fierro que tenía golpeó el lado derecho
de Adán, perforándolo, del cual fluía sangre y agua, entonces Adán cayó sobre el altar como un
cadáver, y Satanás huyó.
4 Luego vino Eva y tomó a Adán y lo puso debajo del altar y se quedó junto a él, llorando,
mientras la sangre de Adán fluía al lado de la ofrenda.
5 Y Elohim miró que Adán moría y envió con su palabra que se pusiese de pie y termine de
entregar su ofrenda porque no tiene deficiencia y es de sumo valor.
6 Elohim dijo además a Adán: “Así también me va a suceder cuando baje a la tierra, cuando sea
traspasado, pues de mi costado va a salir sangre y agua siendo mi cuerpo ejecutado y ofrecido
sobre el altar como la ofrenda perfecta y verdadera. "
7 Entonces Elohim mandó a Adán terminar su ofrenda, y cuando había terminado, le rindieron
culto a Elohim y le alabaron por las señales que les había mostrado.
8 Y Elohim curó a Adán en un día, el final de las siete semanas, y que es el quincuagésimo día.
9 Entonces Adán y Eva regresaron de la montaña, y entraron en la Cueva de los Tesoros, tal y
como estaban acostumbrados a hacer. Con esto eran ya ciento cuarenta días en que Adán y Eva
habían salido del jardín.
10 Durante esa noche, Adán y Eva estuvieron de pie orando al Señor y cuando era ya de mañana,
salieron y bajaron hacia el lado oeste de la cueva, al lugar donde estaba su maíz y allí
descansaron
bajo la sombra de un árbol, como ya estaban acostumbrados
11 Pero Satanás haciendo uso de su maldad, quería librar una guerra contra Adán a través del
matrimonio y una multitud de animales vinieron a su alrededor.
Capítulo LXX
Decimotercera aparición de Satanás, para engañar a Adán en casarse con Eva.
1 Después de esto, Satanás, que odia a todos los buenos, tomó la forma de un ángel, y con él
otros dos, de manera que se parecían a los tres ángeles que había traído a Adán, oro, incienso y
mirra.
2 Se presentó ante Adán y Eva mientras estaban recostados bajo la sombra del árbol y los saludó
engañosamente con palabras aparentemente justas.
3 Y cuando Adán vio su agradable expresión, y escuchó su dulce voz, se levantó, les dio la
bienvenida y los trajo a donde Eva y permanecieron todos juntos; y el corazón de Adán se alegró
porque pensó que estos eran los mismos ángeles que les trajeron el oro, el incienso y la mirra.
4 Porque, cuando llegaron a Adán por primera vez, trajeron con ellos paz y alegría y también las
tres señales, por esto es que Adán creyó que con esta segunda vez traerían otras señales para
regocijarse; pero él no sabía, que era Satanás y los recibió con alegría
5 Luego, Satanás, el más alto de ellos, dijo: "Regocíjense, oh Adán, y alégrense, Miren, Elohim
nos
ha enviado para decirte algo.
6 Y dijo Adán, "¿Qué es?" Entonces Satanás respondió: "Es una cosa simple, sin embargo, es la
Palabra de Elohim, que aceptes lo que te digamos y lo hagas, Pero si no lo aceptas, vamos a
volver a
Elohim, y le diremos que no quisiste obedecer a su mandato.”
7 Y Satanás le dijo a Adán de nuevo, "No tengas miedo y no tiembles, ya nos conoces"
8 Y Adán dijo: "Yo no los conozco"
9 Entonces el Satan le dijo: "Yo soy el ángel que te trajo el oro, y te llevé a la cueva, este otro
ángel es el que te trajo incienso, y ese tercer ángel, es el que te trajo la mirra, cuando estabas en
la cima de la montaña, y que los llevé a la cueva.
10 Pero en cuanto a los otros ángeles, que aparecieron en la cueva, Elohim no los ha enviado con
nosotros en este momento, porque él nos dijo, 'Ustedes serán suficientes "
11 Así que cuando Adán escuchó estas palabras, a su juicio pensó que estos ángeles hablaban la
palabra de Elohim, por lo tanto podrían disfrutar.
12 Y el Satan le dijo: "Jura, y te prometo que recibirás."
13 Y Adán dijo: "No sé cómo juran y prometer".
14 Y el Satan le dijo: "Mantén tu parte, y ponla dentro de mi mano."
15 Entonces Adán se celebró en su mano, y la puso en manos de Satanás, cuando Satanás le
dijo: "Repite, ahora - Tan cierto como que Elohim es vida, es la razón y por su palabra creó las
estrellas en los cielos y estableció el terreno seco sobre las aguas y me ha creado fuera de los
cuatro elementos* y del polvo de la tierra, digo que no romperé mi promesa, ni renunciaré a mi
palabra”
16 Y Adán juró así.
17 Entonces el Satan le dijo: "Mira, ahora es ya un buen tiempo desde que salieron del jardín, y
no sabes nada sobre la maldad. Pero ahora Elohim te dice que poseas a Eva, puesto que ella salió
de
tu costado, y debes unirte a ella y tener hijos, para su comodidad y para evitar problemas y dolor,
mas esto en realidad no es difícil para ti, ni debe causarte escándalo”
* Véase la nota anterior en el capítulo XXXIV en relación con el «cuatro elementos».
Capítulo LXXI
Adán está preocupado por la idea de unirse a Eva.
1 Sin embargo, cuando Adán escuchó estas palabras de Satanás, se sintió apesadumbrado
debido al juramento que hizo y de su problema y dijo: ¿Puedo yo cometer adulterio con mi
propia
carne y mis propios huesos y pecaré contra mí mismo para destruirme y así Elohim me eche de la
faz de la tierra?
2 Si en un primer momento, que comí del árbol, él me sacó del jardín y me trajo a esta tierra,
privándome de mi naturaleza brillante y trajo la muerte sobre mí; entonces al hacer esto, El me
cortará de la tierra y me enviará al sheol y me llenará de plagas por mucho tiempo.
3 Pero Elohim nunca nos ha hablado de estas palabras que ustedes nos han dicho, pues ustedes
no
son ángeles de Elohim y él no los ha enviado; ustedes son demonios y han bajado y presentado
delante de nosotros con una falsa apariencia. ¡Lejos de aquí, malditos de Elohim!
4 Entonces los demonios huyeron de delante de Adán. Y él y Eva se levantaron y regresaron a la
Cueva de los Tesoros, y entraron en ella.
5 Entonces dijo Adán a Eva, "Viste lo que hice, no se lo digas a nadie,. Porque yo he pecado
contra Elohim en juramento, tomando su nombre y en puesto mi mano otra vez más con
Satanás”.
Eva, entonces celebró su paz, como le dijo Adán.
6 Luego Adán se levantó, y levantó sus manos ante Elohim y avergonzado y deprimido y con
lágrimas le pidió perdón por lo que había hecho. Y así se mantuvo Adán, de pie, orando durante
cuarenta días y cuarenta noches y no comía, ni bebía hasta que su cuerpo agotándose cayó al
suelo por el hambre y la sed.
7 Entonces Elohim enviando Su Palabra a Adán, hizo que se levantara y le dijo: ¡Oh Adán! ¿Por
qué
haz jurado por mi nombre y haz hecho este acuerdo con Satanás por segunda vez?
8 Y Adán lloró y dijo: “Oh mi Elohim, perdóname, fue un acto involuntario, pues creí que eran
ángeles tuyos”
9 Y Elohim perdonó a Adán, diciéndole, "Tengan cuidado de Satanás."
10 Y retiró Su Palabra de Adán.
11 Entonces el corazón de Adán fue confortado, y tomando a Eva, salieron de la cueva, para
preparar algo de comida para sus cuerpos.
12 Y a partir de ese día, Adán luchaba en su mente acerca del unirse a Eva y temía hacerlo, pues
no quería que Elohim se enoje con él.
13 Adán y Eva fueron al río de agua, y se sentaron en el banco, como la gente hace cuando
disfrutan del momento.
14 Y Satanás se puso celoso de ellos, y pensó un nuevo plan para destruirlos.
Capítulo LXXII
Satanás aparece como doncellas hermosas.
1 Entonces Satanás, y diez de sus anfitriones, se transformaron en doncellas; que por gracia eran
diferentes a los demás del mundo.
2 Vinieron hasta del río en presencia de Adán y Eva, y ellos se dijeron entre sí: "Ven, vamos a
ver las caras de Adán y Eva, que son de los hombres sobre la tierra. Bellos como son y tan
diferentes al aspecto de nuestras propias caras. Luego vinieron a Adán y Eva, y saludándolos les
hacán estas preguntas.
3 Adán y Eva mirándolos, también, se preguntaban por su belleza, y dijeron: "¿Existe, entonces,
así como nosotros, otro mundo con criaturas tan hermosas como ustedes?
4 Y las doncellas dijeron a Adán y a Eva, "Sí, de hecho, somos una abundante creación."
5 Luego Adán les dijo: "Pero, ¿cómo se multiplican?"
6 Y ellos le contestaron: "tenemos maridos que se han unido a nosotras y tenemos niños, que
crecen y que a su vez se unen entre sí y vamos aumentando en número; pero creemos Adán, que
no nos creen, les mostraremos a nuestros maridos e hijos.”
7 Entonces ellos gritaron al otro lado del río, como si estuvieran llamando a sus maridos y sus
hijos, y vinieron desde el río, los hombres y los niños, y todos los hombres llegaron a su esposa,
sus hijos estaban con ellos.
8 Y cuando Adán y Eva vieron a todos ellos, quedaron mudos, solo pensando dentro de sí
mismos.
9 Luego dijeron a Adán y a Eva, "Vean a todos nuestros maridos y nuestros hijos, Adán tú debes
unirte a Eva, como ya nosotros lo hemos hecho y así tendrán niños, como nosotros tenemos.”
Esto era tan solo un plan malévolo de Satanás para engañar a Adán.
10 Satanás también pensaba dentro de sí mismo, "Si Elohim mandó a Adán primero que no
comiese
del fruto del árbol porque si no moriría sin embargo Adán comió y Elohim no lo mató, sino que
solamente decretó su muerte y las plagas y los juicios, hasta el día que salga de su cuerpo,
11 ahora, entonces, si cae en el engaño, haciéndome caso otra vez y se une a Eva sin el permiso
de Elohim, entonces Elohim lo matará definitivamente.”
12 Por lo tanto, Satanás trabajó duro por esta aparición ante Adán y Eva, porque él quería
matarlo, y hacer que desapareciera de la faz de la tierra.
13 Mientras tanto el fuego del pecado entró en Adán, y él pensó en cometerlo. Pero él mismo se
sujetó, temiendo que si él seguía este consejo de Satanás, Elohim lo mataría.
14 Entonces Adán y Eva se levantaron, y oraron a Elohim, mientras que Satanás y sus anfitriones
cayeron en el río, en presencia de Adán y Eva; y les dejaron regresando a su propio mundo.
15 Entonces Adán y Eva volvieron a la Cueva de los Tesoros, y como estaba ya cerca la noche,
llegaron como era su costumbre, a tiempo.
16 Y los dos se levantaron y oraron a Elohim esa noche. Adán se mantuvo de pie en oración, aún
sin saber cómo orar, por la razón de los pensamientos que en su corazón estaban acerca de su
unión con Eva, y continuó hasta mañana.
17 Y cuando la luz surgió, dijo Adán a Eva, "Levántate, vamos a ir por debajo de la montaña, a
donde nos dieron el oro, y vamos a pedir al Señor en relación con esta cuestión."
18 Luego Eva dijo: "¿Qué asunto es ese, Adán?"
19 Y él respondió a ella, "Eso, de pedirle a Elohim que me permita unirme a ti, porque no lo voy
a
hacer sin su permiso, o si no él nos hará perecer, a ti y a mí. Los demonios, con sus apariciones
pecaminosas, han fijado en mi corazón el fuego del pecado
20 Entonces dijo Eva a Adán, "¿Por qué es necesario que vayamos abajo de la montaña?
¡Levantémonos en oración aquí mismo en la cueva y Elohim nos dirá si nos es permitido esto
que
pedimos o no! "
21 Adán, entonces se levantó en oración y dijo: "Oh Elohim, tu sabes que hemos transgredido en
contra tuya, y desde el momento que transgredimos fuimos despojados de nuestra brillante
apariencia y nuestro cuerpo se volvió en brutal, requiriendo de alimento y bebida, como el
animal
desea..
22 Venimos ante ti, oh Elohim, porque no queremos hacer nada sin tu permiso, porque tenemos
temor de ti, de que nos vayas a destruir, porque si hacemos sin tu permiso lo que Satanás nos
dijo, tu nos harás perecer;
23 por eso, entonces Señor, toma nuestras almas de nosotros, y haznos libres de esta animal
lujuria. Y si no, sepáranos el uno del otro, para estar lejos de los demás
24 Por otra parte, Oh Elohim, si nos separas el uno del otro, los demonios nos van a engañar con
sus apariciones que se asemejan a nosotros, y destruirán nuestros corazones y nuestros
pensamientos queriendo ir a donde los demás. Sin embargo, si cada uno de nosotros no vamos
hacia los demás, los demonios vendrán a nosotros en apariciones según nuestra semejanza y nos
tentarán constantemente. Aquí Adán terminó su oración.
Capítulo LXXIII
El matrimonio de Adán y Eva.
1 Y Elohim consideró las palabras de Adán y vió que era cierto lo que pasaría por aceptar el
consejo
de Satanás.
2 Y Elohim aprobó ,o que Adán había pensado sobre este asunto y la oración que había ofrecido
en
su presencia y su palabra vino y le dijo: “¡Oh Adán, si hubieses tenido esta misma precaución
antes de que salieras del jardín
3 Después de eso, Elohim envió a su ángel, el que había traído el oro, y al ángel que había traído
incienso, y al ángel que había traído la mirra a Adán, a que le informen respecto a su matrimonio
con Eva.
4 Entonces los ángeles dijeron a Adán, "Toma el oro y dáselo a Eva como un regalo de bodas, y
la
promesa de casarte con ella, entonces, dale como regalo algo de incienso y de mirra, como
muestra que ambos serán una sola carne”
5 Adán obedeció a los ángeles, y tomó el oro y lo puso en la víspera en el seno de su vestido, y
prometió casarse con ella tomándola de la mano.
6 Entonces los ángeles mandaron a Adán y a Eva a levantarse y a orar cuarenta días y cuarenta
noches; y pasados los día fijados, recién Adán podrá estar con su esposa; para que desde ese
momento, tal acto matrimonial sería un acto puro y sin mansilla, para así tener hijos y se
multiplicarse sobre la faz de la tierra.
7 Luego, que Adán y Eva recibieron las palabras de los ángeles y los ángeles se apartaron de
ellos.
8 Entonces Adán y Eva comenzaron a orar, y continuaron así hasta finales de los cuarenta días, y
entonces fueron y estuvieron juntos, como los ángeles les habían dicho. Y desde el momento en
que Adán, salió del jardín hasta que se unió a Eva, eran ya doscientos y veinte y tres días, que
son siete meses y trece días.
9 Así fue derrotada la guerra que Satanás tuvo contra Adán.
Capítulo LXXIV
El nacimiento de Caín y Luluva.
1 Y les tocó vivir en la tierra de trabajo con el fin de mantener sus cuerpos en buen estado de
salud, y que continuó hasta los nueve meses de embarazo de Eva, y el tiempo se acercaba cuando
ella debería dar a luz.
2 Luego dijo a Adán, "Las señales nos indican que esta cueva desde que salimos del jardín es un
lugar puro y estaremos orando aquí, de nuevo, por algún tiempo. No es conveniente que de a luz
en este lugar, vayamos a la cúpula de roca que Elohim nos hizo de refugio, librándolos de la
mala
intención de Satanás de matarnos con una gran piedra.
3 Adán luego tomó a Eva de la cueva y cuando llegó el momento de dar a luz, ella se asustó t
mucho. Y Adán sintió mucha compasión, y estaba muy preocupado por ella porque creía que
estaba cerca de la muerte y las palabras de Elohim, sobre su fin, se estaban cumpliendo: "Con
sufrimiento tendrá a sus hijos y con dolor los dará a luz”
4 Pero cuando Adán vio el peligro en que Eva estaba, se levantó y oró a Elohim, y dijo: "Oh
Señor,
mírame con ojos de compasión y de misericordia y libérame de esta angustia”
5 Y Elohim miró a su sierva Eva, y en su entrega, dio a luz a su primer hijo, y con él una hija.
6 Y se regocijó a Adán en Eva y agradeció por la liberación del dolor y también por los hijos
nacidos. Adán y Eva rindieron culto en la cueva, hasta el final de ocho días, y a su hijo llamó
Caín
y a la hija Luluva.
7 Y el significado de Caín es "odio", porque odiaba a su hermana en el vientre materno, antes de
que naciera. Por lo eso Adán lo nombró Caín.
8 Pero Luluva significa "hermoso," porque era más hermosa que su madre.
9 Entonces Adán y Eva esperaron hasta que Caín y su hermana tuvieran cuarenta días de
nacidos, entonces Adán dijo a Eva, "Vamos a hacer una ofrenda y ofrecerla en nombre de los
niños."
10 Y Eva dijo: "Vamos a hacer una ofrenda para el primer hijo nacido y luego vamos a hacer
otra
por la hija."
Capítulo LXXV
La familia vuelve a la Cueva de Tesoros. Nacimiento de Abel y Aklia.
1 Entonces Adán preparó una ofrenda, y él y Eva las ofrecen para sus hijos, y lo llevaron al altar
que habían construido en un principio.
2 Y Adán ofreció la ofrenda, y pidió a Elohim que la aceptase.
3 Entonces Elohim aceptó la ofrenda de Adán, y envió una luz del cielo que consumió la
ofrenda.
Adán y el niño se acercaron a la ofrenda, pero Eva y la niña no se acercaron a ella.
4 Adán, luego de haber entregado la ofrenda, baja del altar con el niño, muy alegre. Luego de
cuarenta días, es decir ochenta días, Adán preparó otra ofrenda y llevó a Eva y los niños y
subieron al altar y entregaron otra ofrenda, esta vez por la niña y pidió que fuese aceptada.
5 Y el Señor aceptó la ofrenda de Adán y Eva. Entonces Adán, Eva y los niños, se acercaba
juntos, y bajaron de la montaña, con gran regocijo.
6 Pero ellos no regresaron a la cueva en la que nacieron los niños, sino que llegaron a la cueva de
los tesoros, a fin de que los niños fueran bendecidos con todas las señales que fueran traídas del
jardín.
7 Sin embargo, después de haber sido bendecidos con estas señales, regresaron a la cueva en la
que nacieron.
8 Sin embargo, antes de que Eva habían ofrecido la ofrenda, Adán había tomado a Eva y habían
bajado hasta el río, donde se habían tirado la primera vez y se lavaron. Adán lavó su cuerpo y
Eva el suyo, luego de haber terminado la angustia por la que habían pasado.
9 Adán y Eva, después de lavarse en el río de agua, cada noche, regresaban a la Cueva de los
Tesoros, donde oraban y se bendecían, y luego regresaban a su cueva, donde sus hijos habían
nacido.
10 Adán y Eva hicieron esto hasta que los niños fueron sido destetados. Después de que fueron
destetados, Adán hizo una ofrenda para las almas de sus hijos, además de las tres veces cada
semana que hacía ofrenda por ellos mismos.
11 Cuando los niños fueron destetados, Eva concibió una vez más, y cuando su embarazo llegó a
término, dio a luz a otro hijo e hija. Y ellos fueron llamados Abel, el hijo, y Aklia, la hija.
12 Entonces al final de cuarenta días, Adán hizo una ofrenda para el hijo, y al final de los
ochenta
días, hizo otra ofrenda para la hija, y fueron tratados, como habían sido tratados Caín y su
hermana Luluva.
13 Fueron luego a la Cueva de los Tesoros, donde recibieron sus bendiciones, tras lo cual
regresaron a la cueva donde habían nacido. Después de que estos niños nacieron, Eva dejó de
tener hijos.
Capítulo LXXVI
Caín tiene celos de Abel a causa de sus hermanas.
1 Y los niños comenzaron a crecer más fuertes y más altos, pero Caín era duro de corazón, y se
pronunció sobre su hermano menor.
2 A menudo, cuando su padre hacía una ofrenda, Caín se quedaba y no iba con ellos, y no ofrecía
nada.
3 Pero, en cuanto a Abel, él tenía un corazón manso, y fue obediente a su padre y a su madre. Él
se trasladaba con frecuencia a hacer una ofrenda, porque él amaba. Él oró y ayunó mucho.
4 Luego vino esta señal a Abel. Como entraba a la cueva de los tesoros, y vio la barras de oro, el
incienso y la mirra, preguntaba a sus padres, Adán y Eva, acerca de ellas, pues quería saber de
dónde las habían obtenido.
5 Y Adán le contó todo lo que había caído sobre ellos. Y Abel sintió profundamente en el
corazón
lo que les había acontecido a sus padres.
6 Por otra parte su padre, Adán, le contó de las obras de Elohim, y del jardín. Después de
escuchar
todo lo que su padre le contó, Abel se quedó en la cueva de los tesoros durante toda la noche.
7 Y esa noche, mientras estaba orando, Satanás se le apareció bajo la figura de un hombre, que le
dijo: "Tu constantemente has ido a hacer las ofrendas con tu padre, has hecho oración y ayuno,
por esto, te voy a matar y te quitaré de esta tierra.”
8 Pero Abel oraba mas fervientemente y echó al Satan fuera y no creyó ninguna de las palabras
que le había dicho. Luego, cuando era ya de día, un ángel de Elohim se le apareció y le dijo: "No
cortes tu ayuno y tu oración, porque son ofrendas a Elohim, mira, el Señor a aceptado tu oración
y no tengas miedo a lo que el Satan te dijo anoche, sobre la muerte” Y el ángel se retiró.
9 Entonces, cuando fue de día, Abel llegó a Adán y a Eva, y les dijo de la visión que había visto.
Cuando oyeron esto, se angustiaron mucho por él, pero no le dijeron nada sobre esto, sino que
sólo lo confortaron.
10 Pero en cuanto a Caín, Satanás también vino a él por la noche y mostrándose a sí mismo le
dijo: “Adán y Eva tienen mucho amor por tu hermano, mas que a ti, y le van a dar en matrimonio
a tu hermana que es muy bella, porque a él le gusta, pero a ti, te van a dar la hermana fea porque
ellos te odian”.
11 Ahora escucha, antes de que lo hagan, te estoy diciendo que debes matar a tu hermano. De
esta forma tu hermana quedará para ti, porque quedará sola. "
12 Y el Satan se apartó de él. Pero las palabras que el Satan pronunció se quedaron en el
corazón de Caín, y con frecuencia deseaba matar a su hermano.
Capítulo LXXVII
Caín, de 15 años de edad, y Abel de 12 años, creciendo por separado.
1 Sin embargo, cuando Adán vio que el hermano mayor odiaba a los más jóvenes, él se esforzó
para ablandar sus corazones, y dijo a Caín, "¡Oh mi hijo, toma de los frutos de tu siembra y haz
una ofrenda a Elohim, porque él puede perdonarte tu maldad y tu pecado.
2 Dijo también a Abel, "Toma algunos frutos de tu siembra y haz una ofrenda y llévalo a Elohim,
porque Él puede perdonarles por su maldad y pecado."
3 Entonces Abel obedeció la voz de su padre, y tomó algunos frutos de sus siembra, e hizo una
buena ofrenda, y dijo a su padre, Adán, "Ven conmigo y muéstrame la forma de hacer una
ofrenda satisfactoria y correcta”
4 Y fueron, Adán y Eva con él, y le mostraron la forma de ofrecer su regalo en el altar. Luego,
después de eso, se pusieron de pie y oraron para que Elohim acepte la ofrenda de Abel.
5 Entonces Elohim miró a Abel y aceptó su ofrenda. Y Elohim estaba más contento con Abel que
con
su ofrenda, debido a su buen corazón y puro cuerpo. Pues no había rastro de engaño en él.
6 Luego vinieron abajo desde el altar, y se dirigieron a la cueva en la que vivían. Pero Abel, por
razón de su alegría por haber hecho su ofrenda, la repitió tres veces a la semana, tras el ejemplo
de su padre Adán.
7 Pero, Caín, no quería hacer una ofrenda, solo después de que su padre estuvo muy enojado,
Caín aceptó y tomó la oveja mas pequeña y la llevó a la ofrenda, pero cuando estaba ofreciéndola
sus ojos estaban en la oveja.
8 Por lo cual Elohim no aceptó su ofrenda, porque su corazón estaba lleno de pensamientos
asesinos.
9 Y todos ellos vivían juntos en la cueva en la que Eva había dado a luz, hasta que Caín tenía
quince años, y Abel doce años.
Capítulo LXXVIII
Cómo el primer asesinato fue planeado.
1 Entonces dijo Adán a Eva, "He aquí los niños son mayores, tenemos que pensar en darles
esposas."
2 Entonces Eva respondió: "¿Cómo podemos hacerlo?"
3 Entonces Adán le dijo, "Abel se unirá a la hermana de Caín en matrimonio, y la hermana de
Abel en matrimonio con Caín.”
4 El dijo Eva a Adán, "no me gusta Caín, porque él es duro de corazón, pero deja que ellos se
queden con nosotros hasta hacer una ofrenda en el nombre del Señor”
5 Y dijo Adán, no más.
6 Mientras tanto, Satanás vino a Caín en la figura de un hombre del campo, y le dijo: "He aquí
Adán y Eva han estado tramando juntos sobre el matrimonio de ustedes dos, y se han puesto de
acuerdo en casarte con la hermana de Abel y a él con tu hermana.
7 Porque te quiero, es que te digo estas cosas. Sin embargo , si quieres toma mi consejo y
obedéceme y el día de tu boda te voy a poner una muy hermosa túnica, oro, plata en abundancia 
y todos mi reino te asistirá”
8 Entonces Caín dijo con alegría, "¿Dónde están tu reino?"
9 Y Satanás respondió: "Mis reino está en un jardín en el norte, donde una vez quise traer a tu
padre Adán, pero él no estaba dispuesto a aceptar mi ofrecimiento.
10 Pero, si tu recibes mis palabras y si quieres venir a mí después de tu boda, deberás dejar la
miseria en la que estás, y te daré descanso y serás mejor que tu padre Adán ".
11 Con estas palabras de Satanás Caín abrió sus orejas, e inclinó su corazón hacia su discurso.
12 Y Caín no quiso permanecer ya mas en el campo y fue a donde Eva, su madre y la golpeó,
maldiciéndola y recriminándole por los planes de dar su hermana en matrimonio a Abel. Y le
dijo:
¿Acaso estoy yo muerto para dar mi hermana a Abel?
13 Su madre, sin embargo, trató de tranquilizarlo y lo envió al campo en el que había estado.
14 Entonces, cuando Adán llegó, ella le dijo lo que Caín había hecho.
15 Y Adán se afligió, pero tomó fuerza y no dijo ni una sola palabra.
16 Entonces en la mañana siguiente, Adán dijo a su hijo Caín, "Tomar de tus frutos, los jóvenes
y
bueno, y los ofrecerás a Elohim, y voy a ir a hablar con tu hermano, para hacer lo mismo”
17 Ambos obedeció a su padre Adán, y tuvieron listas sus ofrendas y las ofrecieron en la
montaña donde estaba el altar.
18 Pero Caín se comportaba altivamente con su hermano, y lo empujó, votándolo del altar, y no
le permitió ofrecer su regalo en el altar, pero él ofreció su propia ofrenda en él, con un corazón
orgulloso, lleno de engaño y de fraude.
19 Pero en cuanto a Abel, construyó un altar con algunas piedras que estaba cerca a su alcance y
ofreció su ofrenda con un corazón humilde y libre de engaño.
20 Caín estaba entonces de pie frente al altar en el que había ofrecido su regalo, y gritó a Elohim
para aceptar su ofrenda, pero Elohim no la aceptó de él, ni hizo un divino fuego para consumirla.
21 Y se mantuvo de pie sobre el altar dando la espalda, de mal humor y con sentimiento de
mezquindad, buscando a su hermano Abel, para ver si Elohim acepta su ofrenda o no.
22 Y Abel oró a Elohim para aceptar su ofrenda. Luego, un fuego divino vino abajo y se
consumió su
oferta. Y Elohim olió y saboreó lo dulce de su oferta, porque Abel lo amó y se regocijaba en él.
23 Y porque Elohim estaba bien complacido con él, le envió un ángel de la luz en la figura de un
hombre, que había participado de su ofrenda, porque Él había olido y saboreado lo dulce de su
ofrenda, y lo confortó y fortaleció su corazón.
24 Y Caín estaba observando todo lo que tuvo lugar en la ofrenda de Abel y se enojó mucho.
25 Entonces abrió su boca y blasfemó contra Elohim, porque Él no había aceptado su ofrenda.
26 Y Elohim dijo a Caín, "¿Por qué te ves triste? Es justo, que me permita aceptar su ofrenda. No
estamos en contra de ti, más tu has murmurado y estás solo en contra tuya.
27 Elohim hizo este reproche a Caín, y el porque no fue aceptada su ofrenda.
28 Y Caín bajó del altar, y cambió su color y con cara triste bajó a donde sus padres y les contó
lo
que le había acontecido- Y Adán se entristeció mucho porque Elohim no había aceptado la
ofrenda
de Caín.
29 Pero Abel bajó con regocijo, y con un corazón agradecido, y le dijo a su padre y a su madre
cómo Elohim había aceptado su oferta. Y se regocijaron con él y besaron su rostro.
30 Y Abel dijo a su padre, "Porque Caín me empujó del altar, y no me permitió ofrecer mi regalo
en él?, sin embargo he hecho un altar para mí y mi regalo fue ofrecido en él."
31 Pero cuando Adán escuchó esto, se puso muy triste, porque era el altar que había construido
inicialmente y en el que había ofrecido todas ofrendas.
32 Y Caín estaba resentido y tan enojado que entró en el campo, donde Satanás vino a él y le
dijo: “ tu hermano Abel se ha refugiado con tu padre Adán, porque él fue echado desde el altar, y
le han besado su rostro, y se han regocijado con él, mucho más que contigo”
33 Cuando Caín escuchó estas palabras de Satanás, se llenó de ira, y no dejó que nadie lo sepa.
Pero él tenía, el deseo de matar a su hermano, hasta que tomándolo en la cueva le dijo:
34 "¡Oh hermano, el país es tan hermoso, y hay esos hermosos árboles tan agradables en él, que
forman un paisaje encantador, digno de a ver! Pero hermano, dijo Abel, tu nunca has ido a ese
lugar para descansar.
35 Es que, mi hermano, es mi gran deseo que vengas conmigo al campo, para disfrutar y
sentirnos bendecidos de nuestros campos y nuestros rebaños, que para ti son justos, y Te quiero
mucho, oh mi hermano! Pero tu has hecho que nos enemistáramos.”
36 Y Abel consintió en ir con su hermano Caín al campo.
37 Pero antes de salir, dijo Caín a Abel, "Espérame, voy a traer algo para protegernos de las
bestias salvajes.
38 Y Abel estaba esperando inocentemente, cuando Caín le dio la delantera.
39 Y comenzaron, Caín y su hermano Abel, a caminar por el camino; Caín hablaba con él, y él
pensaba que Caín había olvidado todo.
Capítulo LXXIX Un malvado plan es llevado a una trágica conclusión.

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